Apuntes para una rápida censura

El mundo del arte en Barcelona se ha rebotado. El mundo del arte ha dicho basta y ¡hasta se ha manifestado! La última no-exposición del MACBA ha sido el detonante. Por la calle Montalegre se pueden oír las tropas resueltas para la batalla. Comisarios y artistas, críticos, tot le monde sabe que hay una batalla abierta. En la plaça dels Angels se han dispuesto trincheras y en una sola tarde se han abierto paso hasta las mismas puertas del museo de arte contemporáneo. Pero el avance según los generales, aunque efímero, ha sido un éxito. La cabeza de Bartomeu Martí está a punto de ser servida en bandeja de plata y todo el mundo la quiere.

Los hechos que han provocado este punch, han sido la cancelación de la exposición La bèstia i el sobirà ( la bestia y el soberano) por culpa de una estatua, que en una de sus figuras aguardaba cierto parecido con el monarca nombrado por Franco, Juan Carlos I. Los comisarios de la muestra Hans D. Christ, Iris Dressler, Valentín Roma i Paul B. Preciado se han horrorizado del acto de censura del que han sido objetos y la estatua Not dressed for conquering ya ha sido vista por todo el mundo en el mundo de internet.

La dimisión del director del MACBA se espera desde todos los frentes. Tot le monde considera la no exhibición de la obra como un acto de sumisión a los podres fácticos de nuestra sociedad. Ya que como dice el equipo comisarial, la estatua es una caricatura, una sátira sobre los roles de poder. Una obra que los comisarios aseguran que bebe de William Hogarth , juzgad vosotros mismos.

William Hogarth, Beer Street, 1751

William Hogarth, Beer Street, 1751

La profundidad real de este desgraciado hecho, puede tener dos naturalezas. La primera es un ansia de propaganda enorme por parte de los comisarios, que ya salen en todos los diarios del país. Pero por mi confianza con el semejante la ignoraré. La otra es que el director del museo, hasta la mañana antes de la inauguración, no sabía que obras formaban la exposición. Una suposición que me parece más grave que la anterior. Al final, con una salomónica solución todos han desocupado sus despachos.

El arte en Barcelona ha tenido su reyerta particular, y el curioso podrá suponer quién la va a ganar. Pero si hemos aprendido algo de la era de internet es que no se puede censurar a la vieja usanza, no se puede decir que una canción, libro o acto no es conveniente, porque solo de ese modo se escuchará la canción, se leerá el libro o se llenará la inmensa sala donde no iba a ir nadie. Puede que en la era de internet solo se puede censurar con la damnatio memoriae, técnica romana que la élite del arte barcelonés lleva decenios practicando con los creadores que no le convienen. Así lector, si quieres censurar algo, simplemente ignóralo, no le prestes atención y escóndelo en un rincón. Esta es la fórmula perfecta para la censura.

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Joan Vila i Boix

Nacido el 1991, estudio Historia del Arte en Barcelona. Escribo crítica de arte y de literatura, con pasión y compromiso. Creo en la importancia de los detalles que pasan desapercibidos. Todo eso lo hago de forma clara y catalana, paradójicamente en castellano.

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