Bauhaus. Parte II. Weimar.

Como comenté en la última entrada, la Bauhaus nació en 1919, y a partir de esa fecha se sucederían una serie de acontecimientos que dividirían la trayectoria de esta escuela en varias partes. La primera de estas divisiones estilísticas dentro de la propia escuela fue la Bauhaus expresionista, cuando estaba situada en Weimar. Haciendo un poco de memoria, el manifiesto de Gropius no sólo contenía los principios que regirían la escuela, sino que también tenía una declaración de objetivos, programa educativo y condiciones de admisión para la misma. Muchos de los estudiantes eran jóvenes que volvían de la guerra, además de mujeres que veían una oportunidad para sobresalir. Aquí fue donde el discurso de Gropius se vio eficaz, pues los estudiantes que llegaban poco a poco veían en esta escuela una oportunidad de dar un nuevo sentido a sus vidas y por supuesto un nuevo comienzo tras la guerra.

Lo que diferenciaba a la Bauhaus de las demás escuelas de arte era la cantidad de reformas que pudieron hacerse en todos los aspectos. Partiendo de los planes de estudios de las demás escuelas de arte anteriores a la guerra, es decir, la instrucción en artesanía, dibujo y ciencia, Gropius dotaba a su nueva escuela una meta, un edificio construido en colaboración de todos los oficios, dejando patente la conexión que veía entre las diferentes vertientes que habría en la propia escuela.

La estructura del profesorado cambió radicalmente, ya no había catedráticos, había maestros, no había alumnos, sino aprendices que podían llegar a ser oficiales o jóvenes maestros, para lo cual se creó un Consejo de Maestros que decidía los ascensos. Lo que Gropius quería con esto era derribar los muros existentes entre la idea de artista y de artesano.

De esta manera el primer año contó con tres artistas para el claustro, Johannes Itten y Lyonel Feininger, pintores, y Gerhard Marcks, escultor. La intención de contratar a artistas importantes era atraer a la gente y despertar la curiosidad y el interés. En los años siguientes se irían uniendo al claustro personalidades como Paul Klee, Oskar Schlemmer o Wassily Kandinsky. De este modo Gropius consiguió reunir a todo un elenco de la vanguardia pictórica para realizar tareas sin relación alguna con sus especialidades. ¿Para qué? Pues para que contribuyesen a que el arte volviese a estar presente en la vida cotidiana de la gente e infundiesen su creatividad en esta tarea.

El personaje más importante durante esta primera etapa fue Itten, ya que al poseer su propia escuela de arte en Viena se ajustó mejor a las ideas de Gropius. Itten introdujo un método de enseñanza basado en la contraposición de opuestos, como intuición y método. Así sus clases se estructuraban alrededor de los bocetos de la materia, el estudio de viejos maestros y el boceto al desnudo. Así pues los alumnos de Itten acumularon estudios de formas y experimentos con ellas. Se desarrollaron las representaciones de cuadros anteriores, sobre todo de pintores alemanes de la Edad Media, para inculcar a sus alumnos el renacimiento de una obra a través de sus propias manos.

Poco a poco los talleres de los que había hablado Gropius en el manifiesto de la Bauhaus iban tomando forma, sobrevivían los que se habían salvado de la guerra, el de encuadernación, el de impresión gráfica y el de textil.

Como el de impresión seguía en pie, se diseñó una marca de imprenta propia de la Bauhaus, la primera diseñada por Karl-Peter Röhl, usada de 1919 a 1922, la cual presentaba símbolos cristianos y no cristianos para hacer una mezcla homogénea, y la segunda fue creada  por Oskar Schlemmer, usada a partir del 22, y esta es la mítica cara de la Bauhaus.

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Marca de imprenta de Röhl

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Marca de imprenta de Schlemmer

De esta manera hasta 1925 se fueron definiendo las funciones de los talleres, que abarcaban diferentes ámbitos como la pintura mural, el diseño de mueblería y su construcción en talleres de carpintería o la creación de murales textiles.

En 1920 Gropius y Meyer llevaron a cabo el primer gran proyecto en común de la Bauhaus, la casa Sommerfeld en Berlín, una obra de arte unitaria que reunía arquitectura, diseño interior, tallado en madera, mobiliario diseñado para la casa por Breuer o vidrieras de Albers. Esta gran obra se llevó a cabo entre maestros y aprendices, lo cual la hizo algo único.

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Casa Sommerfeld

casa sommerfeld 2

Puerta interior con grabados

casa sommerfeld

Vidrieras

 

Así, esta primera etapa de la Bauhaus estuvo caracterizada por esa colaboración entre profesores y alumnos para la creación de obras tanto en la propia escuela como fuera de ella.

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Jacobo Olmedo

Soy un estudiante de diseño gráfico al que le encantan las pequeñas curiosidades, y es lo que quiero compartir con vosotros.

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