Caras A y B del Didn’t it rain

Música y Hugh Laurie son, para mí, desde hace un año, términos parejos. La primera vez que yo tuve conocimiento, aunque fuera de forma vaga, que este hombre era capaz de las mayores proezas en el campo del sonido, fue hace años, en el programa Saturday Nigh Life, al que fue invitado, ¡no como cantante!, sino como estrella, para dirigir el episodio. Participó en todos los squetches del día, haciendo gala de su habilidad consagrada como actor (House, recientemente; o Los amigos de Peter, hace más); algo que, en materia de humor breve, es capaz de llevar al extremo al tener, su carrera en los orígenes, un marcado tono a estos cortos de comedia debido al éxito de su programa de humor, junto al renombrado Stephen Fry, A Bit of Fry and Laurie en la televisión británica. Fuera como fuere, una de sus intervenciones fue cantar un tema protesta (y enormemente humorístico) que se llama “All you have to do is…”; este tema ya había sido previamente expuesto en el programa británico aunque en aquellos momentos lo desconociese. Es brillante, les recomiendo que lo busquen. Durante meses estuve escuchándolo. Aprendí a tocarlo. Me empapé del Hugh Laurie, que ya adoraba como actor, cantante. Pues hace menos en el tiempo, descubrí que tenía un grupo, que recientemente se dedicaba mucho al blues, que había rodado un documental extraordinario, … En resumidas cuentas, un nuevo mundo se había abierto ante mí. Pues bien, el disco del que hoy les voy a hablar fue un regalo de la Srta. , que conocía mi deseo por tenerlo. Aún con eso, les juro que soy objetivo al afirmar que este disco es una maravilla. Una auténtica genialidad de la música blues. Le agradezco a ella el haberme librado del Spotify para escucharlo (ahora puedo en vinilo) y les animo a ustedes a descubrirlo. Allá vamos.

The St. Louis Blues es un viejo monumento de piedra, tallado o descubierto, como se prefiera; porque a veces, en esto de la música, algo superior a uno mismo permite que la grandeza se pose en unas manos o en unas cuerdas, y convierte en divino lo que racionalmente es humano; y más que esculpido, parece entregado a nosotros, ya en su forma óptima, y- en este caso- con un sonido perfecto. Pues eso. Que esta vieja canción, compuesta en el entorno de 1900, ha sido grabada por más personas que notas tiene el tema; y ahora por, la The Copper Bottom Band- que no le tienen miedo a nada ni a nadie. Bienvenidos al Didn’t it rain.

 

A The St. Louis Blues le sigue Junkers Blues. La versión original del tema se le atribuye a Jack Dupree. Este hombre se pasó más de 20 años emigrado, viviendo en Halifax, a la que describió, apropósito del tema, “I found England was a heavenly place for me. I don´t care who else find it difficult, but to me is heaven. When you leave from slavery and go into a place where you´re free… I couln´t go back there, because anybody that spit on me, I´d kill them”. Hugh Laurie toma muchas influencias de su música (tal vez por la anglofilia que comparten). Puede que por eso decidiera redefinir este tema. Imaginad el cielo, y ponedle música. Pónganse en contexto. Un negro con un talento innato para el piano, que huye del país de la libertad por el racismo, encuentra en el Reino Unido una cuna inexplorada de libertad, dónde nadie le escupe por la calle por el color de su piel. Allí la libertad, que identifica con la droga, el alcohol y el exceso en general; adquieren un nuevo significado. Lo prohibido se desvanece. Y se abre un mundo de posibilidades.

Algunos me llaman yonki. Dicen que estoy pasado todo el día. Pero yo simplemente me siento feliz… Me siento bien todo el rato.

Esa es su recién adquirida libertad.

 

La próxima tiene historia. Hugh Laurie tocó un par de noches en Buenos Aires, en el Luna Park. Después de su primera actuación, saciaron su feroz sed en un lugar llamado el Bar del Sur, dónde- dice mr. Laurie- vieron tocar el más exquisito tango que el hombre pueda imaginar. (eso es, para mí, esta canción: un ejemplo de exquisitez, belleza y sensualidad). “¿Os gustaría tocar con nosotros mañana?”. La respuesta, tras unas cuentas copas, fue- a costa de la resaca del día siguiente- afirmativa. Desde ese momento supo Hugh Laurie que tenía que intentar una versión de Kis of Fire, pues nada encajaba mejor con la ídilica oportunidad que se había presentado ante sus ojos. La canción es probablemente más famosa por la versión que Louis Armstrong y Georgia Gibbs hicieron- en inglés, por supuesto- pero para la ocasión, Hugh Laurie quiso mantener la versión original, en español. El resultado es una mezcla que le prende fuego al sonido y te prende la cabeza hasta derretirte con su poderío. Gaby Moreno es sencillamente perfecta. Conjuga todo lo que tiene que ser esta canción, que se sostiene más con su voz que con la del británico, con un resultado que lograría dejar babeando a cualquier hombre que se tome en serio su letra.

 

Cambiemos la tónica. Se suma alguien a la mezcla. Taj Mahal. Hugh Laurie, como iniciado en estas cosas de la industria del blues, recibe una carta del grandísimo, que le dice se unirá a él en el estudio, SI encuentran la canción apropiada. Dijo Hugh Laurie que aquel “IF” salió como de la nada más desértica para llegar a lo más alto, y oscurecer el sol. Le propusieron probar con Vicksburg Blues y, para alivio de todos (y gracia de nuestros oídos) contestó que era una de sus favoritas.

La frase puente es merecedora de una película sobre Nueva York. Un sonido de comedia de noche. De escenario y banda. Tal vez Woody Allen ande por esa imagen. Pero es un piano en armonía con el saxo… que no puede hacer sonar todo el mundo. Es una mezcla curiosa de origen desconocido. Una de esas canciones de ancestros varios, múltiples versiones. Hija de mezclas entre temas, con la base del “FortyFourBlues”. Algo curioso y sublime. Pero justo cuando crees que no puede ser mejor, una tímida armónica repite la frase para dar una rueda más al tema. Comienza desde el principio el blues, que cierra como empieza: con la risa de Taj, que tal vez está pensado: “joder, nunca pensé que esto fuera a salir tan bien”.

 

La siguiente versión es de Joe McCoy. Este grabó con su banda, los Harlem Hamfats, pero que acabó siendo conocida en su versión de Lil Green, por su estribillo: “why don´t you do right?” . Así se quedó desde 1941. Nadie desde entonces se había atrevido a apropiársela de esta manera. Pero ya lo decía al principio: Hugh Laurie y su banda no le teme a nada ni a nadie: y el sonido de este tema es obligatorio para todos los fans del deep jazz. En The weed smoker´s dream, Gaby Moreno, esta vez en solitario, despliega un vozarrón que elimina de la ecuación a Hugh. No hace falta. Es sexy. Es atrevida. Es poderosa. Es sensual. Es preciosa, y no la he visto. Sólo así puede ser con esta voz. Sólo así puede ser con la bellísima música de trombón y saxofón que la acompaña.

Se acaba el primer disco (recuerda que el álbum es doble, no pasa nada), y lo hace con la martilleante Wild Honey. En esta canción, pegadiza como podréis comprobar cuando vayáis tarareándola por la calle, le acompaña Sista Jean, y, joder, menuda voz. Me parece mejor que tina Turner, no os digo más. Escuchen y vean lo que se va dejando ver… Esta vez sólo acompaña pero ¡ah! ¡queda la cara C y D de este doble LP! Ya volveremos con más. Por lo pronto, vayan disfrutando.

Un placer, como siempre. Lean o no lean. Es lo de menos: sólo escuchen.

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Trasnochada caballerosidad. Cinéfilo y melómano, estudiante de derecho en su tiempo libre. ☐ Bodrios infumables. ★ Típica película de domingo. ★★ Buenas películas, de las que aportan algo. ★★★ Obras maestras. Estas maravillas irrepetibles. ☞ Cinéfilos. ¿Te gusta el cine?

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