Cinco cosas que te hacen ver que eres mayor

Todos nos hacemos mayores aunque no nos demos cuenta, o no lo queramos asumir, pero hay momentos en que la realidad te golpea de frente y no puedes más que aceptar que los años han pasado. 

1- Eres la abuela en los conciertos.

Uno de esos primeros momentos en que te das cuenta de que en el mundo hay gente más joven que tú es en un concierto. Llegas a la sala, te situas en un sitio cercano, dónde ves bien, te dispones a armarte de paciencia para esperar a que comience, y repente miras a tu alrededor, la media de edad que te cerca es de 16  y piensas: “¿Qué hacen aquí estos niñatos? ¡Si cuando sacaron su primer álbum todavía debían ir a primaria!” Y los miras mal, porque la juventud cuando no es tuya te da mucha rabia. Y en ese preciso instante te das cuenta que antes tú eras ellos, y era a ti a quien otros miraban mal. Y buscas con la mirada a aquellos otros que te miraban mal, pero no los ves, y te gusta pensar que es que están al final de la sala, disfrutando del concierto en un plan más tranquilo, pero en el fondo de tu alma sabes que no, que están en casa disfrutando de no sabes muy bien qué y el pánico se apodera de ti al saber que es tu siguiente paso.

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Los Stones en directo

 

2 – Los microshorts se quedan en el armario

Los microshorts son para el verano, como las bicicletas, y si son de talle alto, mejor. Lo extraño llega cuando te los pones y te cruzas por la calle con chicas ocho años más jóvenes que tu con un outfit similar. Algo falla. Sois generaciones distintas y lleváis los mismos pantalones que enseñan medio culo. Es raro, pero tolerable. El problema de verdad llega cuando te los pones para ir a trabajar. Porque tu trabajo es guay, tú molas, tienes una profesión moderna y eres la becaria, lo que te convierte  automáticamente en una persona muy joven, y eso crees que te da licencia para  ir en shorts, y con sneakers y con top crops y hasta con cangrejeras. No, no te engañes, las personas serias no llevan ni shorts ni cangrejeras para ir a trabajar, y menos si pretenden que les den un puesto de trabajo de verdad.

Brigitte-Bardot

Brigitte Bardot

 

3 – Más vale dinero en mano que fiestas volado

Salir de fiesta es una de las actividades a las que más atención prestas en tu juventud. Seamos realistas, levantarse tres días seguidos para ir a la clase de primera hora de la Universidad es muy cansado, mucho, y además, te dejas una pasta en cafés, pero salir todos los findes, y a poder ser dos días, tu cuerpo apenas lo nota y el bolsillo ni se entera. Acabar de ponerte el rimel a las 11 y media, quedar con los amigos a las 12 y volver a casa tempranito, a eso de las 8 de la mañana, es algo que haces sin inmutarte. Pero, ay, llega un día en que te cuestionas el precio de la entrada. ¿18 euros? Y decides pasar, porque has visto un vestido, unos zapatos, un libro, un restaurante o un patinete volador que vale eso y que estás convencida que disfrutarás más y será menos cansado. Te haces mayor.

 

El mítico Studio 54

El mítico Studio 54

4 – Se acabaron los descuentos

Qué maravilla ser joven y estudiante, todo es reducido: los museos, las exposiciones, la ropa del Top Shop… Nada es eterno, y aunque hayas terminado de estudiar puedes seguir estirando el carné de estudiante durante un tiempo, hasta que te piden el DNI. En tu inocencia te crees que es para comprobar que es tuyo: el nombre, la foto… lo normal. Lo que en realidad quieren comprobar es tu fecha de nacimiento. Tú no te lo notas pero ya se te ve algo mayorcita para seguir siendo estudiante, y efectivamente lo eres, así que te sueltan la gran frase: “Tienes 25, ¿no? Bueno es el último año que se te aplica descuento” BUM. Tienes 25, se te nota, y a partir de aquí solo serás una persona sin derecho a descuentos, hasta que estés jubilada. Enhorabuena, has pasado al siguiente nivel.

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5 – En tú época era mejor

Dibujos, discos, películas, Disney y hasta el sabor de los donettes nevados. En tu época todo era mejor. Las Spice Girls molaban más que One Direction, a los que por cierto, nunca has escuchado. Doraemon era mejor que la Exploradora, que no tienes ni idea de si de verdad explora, y las pelis de Disney eran de dibujos de verdad y no muñecos de ordenador. Cuando eres capaz de rememorar tanto y decir “en mí época” es que asumes que esta ha cambiado y que ya no es la tuya.

 

Descubriendo la Coca-Cola

Descubriendo la Coca-Cola

Hacerte mayor es ley de vida e irremediable, lo que sí se puede remediar es dejar de pensar que es malo. Te haces mayor ¿Y qué? Lo importante es que continúes disfrutando de los conciertos, sepas en que momentos debes ponerte los shorts y las cangrejeras, no dejes de salir ni de visitar museos y sigas apreciando a Doraemon. Hacerse mayor solo significa que algunas cosas cambian, un poco, y como dijo Don Draper: “Los cambios no son buenos o malos, solo son cambios”

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