Conspiraciones, conspiraciones everywhere. Episodio I

Conspiraciones. Todos conocemos alguna, la del 11S, la de los OVNIs y el Área 51, los Illuminati y el gobierno americano y mi preferida, la del HAARP. ¿Por qué algunas personas abrazan teorías de la conspiración?, ¿Qué razón hay para que tengan tanta difusión?, lo explicamos brevemente.

– Son atractivas. Proveen a algunas personas algo de “salsa” a sus vidas, y les ayuda a cubrir una buena parte de su tiempo libre (especialmente molestando a otras personas a través de redes sociales).

– Son simples y no son muy complicadas de explicar aunque sí de demostrar; básicamente reducen todos los males del mundo a una única teoría conspiranoica que se refugia en la “incomprobabilidad”; acusando a gobiernos o élites secretas se llega a hablar de control mundial, y en algunos casos, interestelar.

– Carecen de lógica: Esto facilita que se la crea cualquier persona poco familiarizada con la lógica.

– Enaltecen el ego de las personas. No es raro que alguien que defiende una teoría de la conspiración tarde en tacharte de ignorante, dormido, borrego… etc. Les hace sentir especiales, conocedores de la verdad, iluminados, despiertos, rebeldes del sistema,… ¿y quién no quiere sentirse especial?

El Meteorólogo Tim Buckley sufrió un ataque “troll” por parte de una panda de chemtrailistas en su página de facebook. La histeria colectiva y la obsesión por la conspiración llevaron a este grupo de fanáticos a insultarle, a exigirle que se hable de chemtrails en el programa del tiempo y a poner una y otra y otra vez fotos de estelas de aviones. El señor Buckley dejó este brillante comentario, después de explicar brevemente cómo se forman las estelas de los aviones, y cómo algunos fanáticos acusan absurdamente a las conspiraciones de haber creado el huracán Katrina.

“Vivimos en un mundo en el que hay gente que no vacuna a sus hijos porque tienen miedo a las teorías de la conspiración, y ahora hay niños muriendo por enfermedades que se habían superado hace décadas”.

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Una de las conspiraciones más manida es la de “lo artificial”. Todo lo artificial es malo y lo natural y sobretodo lo “orgánico” es bueno. Podemos curar hasta el ébola con una planta determinada y el cáncer a través de friegas con un limón bajo la luz de la 3ª luna llena del año, pero las farmacéuticas, para no dejar de vender sus medicamentos, no quieren que lo sepamos. Nada de usar productos artificiales, todo natural. Y yo me pregunto, ¿qué cree esta gente que es natural?, los virus como el del ébola o la gripe son naturales, las bacterias también lo son y hasta nuestras secreciones lo son ( y orgánicas como las que más); sin embargo nadie se bebe su propio pis.

¿Nadie? Resulta que existe gente que bebe su propia orina,”a palo seco”, porque entre otras mil virtudes potencia el sistema inmunitario. ¿Sabe esta gente lo que es realmente un anticuerpo?, si el cuerpo desecha la orina por algo será digo yo, ¿no es la naturaleza tan sabia?

10377432_810689165648604_9187099596272819982_nOtro gran remedio a cientos de miles de males y que es muy natural es el beber agua de mar. Miles de desventurados marineros desembarcados en islas desiertas sin una fuente de agua dulce podrán corroborar esta asombrosa técnica que ha salvado tantas vidas, como se dice en mi tierra ¡manda carallo!.

La frambuesa fue durante un tiempo la fruta milagro quemagrasas. Indico claramente el término “durante un tiempo” debido a que para quemar la grasa o para prevenir y curar el cáncer siempre aparece cada semana o cada mes una nueva fruta milagro.

Dejarse llevar por esta falacia lleva a algunas (bastantes) personas a cometer sesgos interpretativos, como aceptar cualquier sustancia cuando se les nombra la palabra “natural”, por ejemplo, diciendo que es “el compuesto extraído de las frambuesas”. La frambuesa me gusta, es natural, por tanto es bueno, y yo soy natural alternativo y bueno, por tanto lo voy a probar. Lo gracioso es cuando se observa a las mismas personas rechazar cualquier sustancia en el momento que escuchan su nomenclatura química; en ese momento, el nombre evoca a la persona sentimientos de artificialidad; malo, caca, occidente, cientifismo, consumismo, Frankenstein, Hitler, muerte, destrucción… Hablamos de criterios basados en la ignorancia e irracionalidad, dejándose arrastrar por las emociones y asociaciones equivocadas en lugar de atender a la información, al conocimiento y a la lógica.

Crear una sustancia es unir las piezas que la componen, y no importa quién lleve a cabo el proceso. Del mismo modo, la cetona de frambuesa sigue siendo el mismo compuesto y sigue realizando el mismo papel lo haya fabricado la fambruesa o se haya sintetizado en un laboratorio.

No obstante, es bastante arduo el explicarle esto a un naturista. El debate estará marcado por prejuicios sobre la naturaleza, y rechazará cualquier cosa que no comulgue con sus ideas. Lo irónico es lo rápido que intentará tacharte de tener una mente cerrada por no ver una diferencia que en realidad no existe como tal. Ellos, en cambio, son muy “abiertos de mente”.10631271_309126069281735_5645231838161258116_o

Cabe destacar que la cetona de frambuesa se ha mostrado ineficaz para reducir grasas (como otras muchas frutas mágicas), y de hecho, es una toxina cardiovascular (cómo cambian las tornas, ¿eh?). Otro detalle a destacar es que es gracioso ver en ocasiones a algunas personas defendiendo a muerte el uso de sustancias naturales, mientras que al mismo tiempo luchan contra la existencia de otras, calumniando infundadamente sobre ellas, apelando a su naturaleza artificial sin percatarse de que, en realidad, se trata de exactamente las mismas sustancias.

Y si seguimos con lo natural entraremos en el apasionante campo de los alimentos transgénicos, pero como nos dará cancha para otro artículo lo dejaremos por ahora aquí. Si alguien quisiera leer sobre los transgénicos le recomiendo este artículo. Aunque algo me dice que la gente que está en contra lo seguirá estando aún a pesar de haberlo leído, o ni siquiera lo habrán hecho.

Salud!

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Antonio De Ron

Me pierdo entre pantallas, teclados, cámaras y cables. Cuando no estoy enfrascado entre bits lo estoy entre píxeles. Dentro de mi hay un pequeño científico gritando cada día ¡sé curioso!

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