Dirección Marte

Esta semana pasada la NASA anunciaba que el robot Curiosity había encontrado metano en la atmósfera marciana; otra gran noticia para la exploración espacial, la enésima este año. Este éxito se une a los cosechados por la ESA (la Agencia Espacial Europea) con la ya célebre misión Rosetta o a la misión Mangalyaan de la agencia espacial india; quienes lograron poner en la órbita de Marte un satélite con el presupuesto más bajo de la historia, 74 millones de dólares frente a los más de 400  de la misión Mavers de EEUU. Un 2014 que pasará a la historia.

Sin embargo, el descubrimiento de metano en Marte no ha hecho más que abrir el debate sobre la existencia de posible vida en el planeta rojo y  la necesidad de enviar al hombre a nuestro vecino. En este artículo analizaremos de manera resumida por qué la presencia del metano es una gran señal, especularemos con la política de la agencia espacial estadounidense en los últimos 40 años y resolveremos el método a seguir para pisar la superficie del planeta rojo de la manera más rápida posible y, ¿quién sabe?, colonizarlo algún día.

¿Por qué el metano es tan importante?

El gas metano es un hidrocarburo simple, el más simple que existe, ya que está compuesto por un átomo de carbono y cuatro de hidrógeno. Este gas se produce de diferentes maneras, una de las posibles es el fruto de actividad biológica de seres vivos. Éste es el hecho que ha abierto la puerta a la confirmación de la existencia de vida en Marte. Al confirmar la presencia del metano se deduce que existe una fuente de dicho gas. Sin embargo, el origen de dicha fuente no requiere necesariamente que sean las actividades fisiológicas de posibles seres vivos. Cabe la posibilidad de la existencia de una bolsa de gas metano en el área que explora el Mars Rover, con la presencia de una fuga en los aledaños.

031113sn_Curiosity¿Hay vida en Marte? Pues es probable que sí. De haberla, se explicaría así la gran cantidad de metano que sale a la atmósfera marciana todos los años y que nuestras sondas detectan desde hace tiempo. Pero la respuesta no es definitiva, el Curiosity tiene sus limitaciones. Lo mejor sería ir y verificarlo por nosotros mismos.

Y es que ese es otro problema diferente. Si el mundo entero se encuentra divagando y suponiendo las diferentes razones posibles de la detección del metano, en EEUU la lucha de hipótesis ha traído consigo el debate acerca de la exploración de Marte. Muchos son los críticos de la NASA que afirman que hace más de 30 años que sus misiones se reducen a estudios en órbitas bajas, lo que viene siendo que no han ampliado horizontes. ¿Se durmió la NASA tras el primer alunizaje? La verdad es que se podría decir que sí.

¿La NASA se relajó tras el primer alunizaje?

Las misiones Apolo fueron un éxito. Millones de norteamericanos se sentían orgullosos al más puro estilo Hollywood de la potencia astronáutica de su querida nación; más lejos, más rápido, los primeros. Sin embargo, una vez vencida la carrera contra la URSS en la conquista de la Luna, las misiones de la NASA se volvieron más “caseras”; Skylab en el 73 y hay que irse hasta el 81 con el primer vuelo del Columbia, todas ellas sin salir de la cercanía de nuestro planeta. Las sondas y satélites sustituyeron a las misiones tripuladas y la humanidad cambió el gran salto de Neil Armstrong por un pequeño pasito a la Estación Espacial Internacional.

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Para más inri, desde la caída de la Unión Soviética y el final de la guerra fría, los americanos han creído que su labor estaba hecha, que eran los únicos en una carrera sin rivales de altura; un Michael Phelps contra niños de 6 años. Pero el problema es que los niños crecen, aprenden y llegan al nivel de competir y es ahora, gracias a los éxitos de las demás agencias espaciales, cuando los estadounidenses se percatan del fracaso de su mentalidad. Así pues, muchos son los yanquis que aúnan fuerzas para volver a recuperar ese empuje de exploradores insaciables de los años 60 y poder vencer en esta nueva carrera, la de poner el pie sobre Marte.

Pero para comprender por qué los físicos, ingenieros y astrónomos llegan en ocasiones al punto de “cansinos” sobre las misiones a este planeta habiendo 6 planetas más, sin contar a Plutón ni planetas enanos del cinturón de Kuiper, hemos de comprender primero qué tiene de especial.

¿Por qué Marte es tan atractivo?

En una pequeña ficha técnica podríamos decir que Marte es el cuarto planeta por orden de cercanía al Sol. Su distancia al astro rey es de 227.900.000 km y tiene un diámetro de 7794’4 km, lo que supone sobre el 53% del de nuestro planeta. Además, cuenta con dos lunas, Deimos y Fobos. Cabe destacar que esta última se acerca cada año más a la superficie de Marte (se encuentra a unos 6000 km de altura frente a los 384.000 km existentes de la Tierra a la Luna), y se cree que el fin de este acercamiento implicará dentro de 50 o 100 millones de años o bien la colisión entre ambos cuerpos o bien la desintegración del satélite.

Su ubicación en el espacio lo hace apto para la vida; ni muy lejos del sol donde pueda haber mucho frío ni muy cerca del mismo, donde hace mucho calor. Como ejemplo, las temperaturas medias de un día en Mercurio pueden sobrepasar los 400 ºC  y en Venus oscilan los 500 ºC; ir allí es la decisión de si veranear en Sevilla o en Córboda, calor vas a tener. Pero Marte no es así. Su temperatura media en la superficie es de 0 grados; con máximas próximas a los 40 ºC y mínimas de -130 ºC. Algunos pensarán que esto es frío, pero si consideramos que su atmósfera es la centésima parte de espesa que la nuestra, podemos comprender por qué no hay tanto calor. No obstante, se trata de un rango de temperaturas próximo al de nuestro planeta.

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Otro punto a tener en cuenta es que el día en Marte es muy similar al de la Tierra, 24 horas y 40 minutos frente a nuestras 23 horas y 56 minutos, lo que supone que los humanos en el planeta rojo no tendrían grandes problemas de adaptación. Pero el punto más importante para instar a la exploración de este planeta es que ha habido agua, y de hecho todavía queda en forma de hielo. La superficie marciana está llena de las mismas cicatrices que el agua deja en nuestro planeta; cañones, cauces marcados o mares. Los científicos calculan que Marte dejó de tener agua antes de que surgiese la vida en nuestro planeta, hace como 3700 millones de años. Y si ha tenido agua implicaría la posibilidad de haber tenido vida. No cabe duda, Marte es nuestra mejor opción para demostrar que no estamos solos en el Universo. Si ha habido vida en dos planetas del mismo sistema solar hay vida en otras galaxias y sistemas.

¿Cuán difícil es viajar al planeta rojo?

Una vez aclarados los motivos de por qué la exploración de nuestro vecino rojo es esencial, enunciemos los problemas de por qué llegar a él no es tan sencillo. A diferencia de la Luna, cuya órbita va ligada a la nuestra, la trayectoria de Marte sigue un camino propio, por lo que la distancia entre ambos planetas varía con el tiempo. Lógicamente, sólo podemos mandar objetos a Marte cuando tengamos la distancia mínima entre nuestras órbitas, lo que viene siendo cada dos años. Este período es elevado si lo comparamos con el período de lanzamientos a la Luna, de un mes, o la ISS, de un día, pero ridículo si lo comparamos con los 200 años necesarios entre lanzamientos para alcanzar Plutón (en 2006 se lanzó in extremis la misión New Horizons  que, de posponerse, tendría que haberse esperado hasta 2196). Este período de espera funciona igualmente en sentido contrario, por lo que en un posible viaje humano al planeta rojo, los astronautas tendrían que abandonar nuestro planeta por un tiempo de dichos dos años, cuatro veces más tiempo que lo que pueden llegar a pasarse los inquilinos de la ISS. Este punto es uno de los mayores inconvenientes de una posible misión.

Quizás la mayor dificultad que encontramos a la hora de realizar esta misión se basa en el apartado de la propulsión. Los combustibles para cohetes, si bien han mejorado con los años, no han dado un gran salto cualitativo. Para que os hagáis una idea de lo que supone enviar un satélite al espacio pondré de ejemplo el cohete Vega de la ESA. Este es el modelo de cohete europeo más pequeño y está optimizado para órbitas de 700 Km de altura. Cuenta con 4 etapas diferentes de propulsión y su peso al despegue es de 137 toneladas de las cuales ¡sólo 1’5 son del objeto que queremos enviar a dicha altitud!. Enviar una misión tripulada a Marte requiere gran cantidad de víveres, equipamiento, etc… y, por supuesto, combustible para poder realizar la vuelta a casa; algo que no es necesario cuando enviamos robots o satélites. Esto podemos traducirlo en una ingente cantidad de peso al despegue.

En 1989, tras el anuncio del presidente Bush (padre) de una posible misión a Marte, la NASA estimó un presupuesto de 450 mil millones de dólares y un tiempo del orden de los 30 años. Como cabría esperar, dicho plan fue rechazado por el congreso de los EEUU al considerarlo extremadamente caro. Sin embargo, un año más tarde, dos ingenieros de la NASA llamados Robert Zubrin y David Baker desarrollaron un sistema a partir del cual afirmaban que podían poner un hombre en Marte en sólo 10 años, con tecnología ya existente y con un presupuesto más “ajustado”, en torno a los 55 mil millones; su plan se llamó Mars Direct.

¿En qué consiste Mars Direct?

El combustible de retorno era el mayor inconveniente de todos los pesos y por eso, Mars Direct fundamentaba su éxito en la ingeniería química. Tras diversas investigaciones, el equipo de MD concluyó que empleando hidrógeno enviado desde la Tierra y combinándolo con el CO2 presente en la atmósfera marciana, podían crear combustible para cohetes in situ, sobre la superficie de Marte. Así pues, y según sus cálculos, la misión consistiría en dos lanzamientos, uno con la tripulación y la cápsula habitable y el otro con víveres y el sistema de creación de fuel. De este modo, los astronautas llegarían a Marte, conectarían el creador de combustible y se pasarían un año explorando el planeta.

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Sin embargo, cálculos posteriores de otros ingenieros de la NASA determinaron que el número de lanzamientos necesarios era de 3, y llamaron a la misión Mars Semi-Direct (muy originales). Esta “nueva misión” consistiría en los citados 3 lanzamientos; el primero enviaría a la superficie marciana el módulo con el creador de combustible y otros objetos necesarios para los astronautas y, una vez aterrizado, se pondría en marcha a generar propelente. Dos años más tarde se enviarían dos módulos más, uno con la tripulación y el otro con más víveres e instrumentos. ¿Es un plan factible? Sí, con el suficiente dinero. Y es ese otro problema principal, una administración crea un plan para viajar a Marte y la siguiente redistribuye el presupuesto y lo suprime.

¿Se podría colonizar Marte?

Zubrin y Braker, además de muchos otros, llevan más de dos décadas reclamando una misión que se hace esperar. Ambos ingenieros han llegado incluso a crear la denominada Mars Society, una organización que pretende colonizar nuestro planeta vecino. El método es sencillo de comprender.

RecreaciónMarteUna vez has logrado enviar al hombre a Marte, la misión es seguir enviando naves cada dos años y aumentar, de este modo, la capacidad de la colonia marciana. Llegado el momento, la principal tarea de los colonos sería la de calentar el planeta; una labor en la cual, desafortunadamente, somos unos expertos. Situando fábricas en Marte y mediante procesos industriales, aumentaríamos la cantidad de gases de la atmósfera, calentando el planeta y aumentando la presión de la misma. Este calentamiento traería consigo el deshielo del agua presente en el subsuelo y la aparición de la misma sobre la superficie, creando mares y ríos. Una vez llegado este momento, las plantas se convertirían en el siguiente punto a tratar. Con una atmósfera con más del 95% CO2 la vida semeja un tanto compleja; afortunadamente la fotosíntesis actuaría a nuestro favor y, llenando la superficie marciana de plantas, estaríamos generando nuestro preciado oxígeno. En resumidas cuentas, su plan es un plan a muy largo plazo, de una duración que ellos mismos estiman de 10.000 años y en el que pretenden crear una réplica del planeta Tierra en otro que dejaría de ser rojo. Algo que de querer vivir allí, sería necesario.

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Muchas son las mentes que creen que el confinamiento de la especie humana en la Tierra implicará, tarde o temprano, nuestra extinción. Mars Society ha elaborado un plan para la colonización de Marte que, aunque factible, lo encuentro irrealizable en los próximos siglos. Además, creo que en primer lugar hemos de comprender los hechos que llevaron a la desaparición del agua sobre la superficie del planeta rojo para poder tenerlos en cuenta en una posible colonización. Del mismo modo, soy bastante reticente del plan gracias a Fobos, la luna que pretende estrellarse contra Marte. Ya de mudarnos a otro planeta, por lo menos hacerlo a uno cuyo más que probable final desconozcamos.

Lo que está claro es que la confirmación de la existencia de metano en el planeta rojo por Curiosity no hace más que indicarnos de que es hora de coger las cosas, subirse al primer cohete dirección Marte e ir allí a explorar. Dar otro salto de gigante equiparable al de 1969 y tratar, de algún modo, de evitar que nuestra especie perezca de la misma forma que muchas otras lo han hecho antes que nosotros. Marcharnos para sobrevivir.

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Comentarios

Comentario

E Fdez

Fuera del perro, un libro es probablemente el mejor amigo del hombre, y dentro del perro probablemente está demasiado oscuro para leer. Una creencia: todo el mundo debería creer en algo, yo creo que voy a seguir leyendo, discúlpenme.

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