El juego de la muerte: televisión y obediencia

Sin duda, uno se queda sin palabras después de ver el documental El juego de la muerte. Por mi cabeza ronda una continua reflexión sobre el alarmante poder del que goza la televisión hoy en día, que al sumarle el poder que los grandes grupos sociales, uno intuye el control social al que estamos sometidos. Aconsejo su visionado antes de proseguir con la lectura, sino, nada tendrá el mismo significado.

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Este experimento no es otra cosa que la confirmación del hecho de que existe una élite internacional que tiene el control sobre los medios, los cuales nos inducen una obediencia férrea visible en la sociedad; en otras palabras, un grupo de personas capaz de mover los hilos. Nos convierten en subordinados sin nosotros percatarnos de ello y nosotros lo acatamos sin rechistar, pensando incluso que esto beneficia a nuestro progreso y aprendizaje. Incluso podemos llegar a afirmar que los Gobiernos de los países más poderosos no tienen en realidad ningún poder real; sino que estos mismos son controlados como a dicha élite le venga en gana. Los medios de comunicación, igual que los Gobiernos, son una de las herramientas de esta élite para el control de las masas siendo su arma más efectiva como bien demuestra el documental; todos sin excepción alguna.

Estamos ante un claro ejemplo de hasta donde puede llegar el ser humano, y hasta que punto esta obediencia es demostrable.

Navegando por las redes, leo a gente que cree posible la emisión de un programa como este hoy en día. Personalmente no creo que un programa similar al expuesto en el documental generase ningún tipo de interés en la sociedad; aunque esto es una creencia personal, la gente no deja de sorprenderme día a día con sus “gustos”. Mi experiencia me dice que la televisión ha llegado a límites que antes nadie hubiese imaginado (no hace falta nada más que recorrer la parrilla televisiva un día cualquiera). La televisión de hoy en día carece de contenido innovador, que genere una llamada renovadora en la sociedad; la televisión de hoy en día produce un efecto narcotizante, nos aduerme frente a los problemas reales de nuestra vida haciéndonos creer que el interés lo tienen otras cosas.

Centrándonos en el documental, vemos como el público actúa como grupo de presión, por el cual el protagonista es tremendamente influenciado en todo momento. Este juego obliga de alguna manera al protagonista a convertirse en un torturador, llegando a realizar descargas eléctricas casi letales siendo plenamente consciente de ello. A medida que el concurso avanza, la presión del público aumenta; pero lo más sorprendente es la autoridad que ejerce la presentadora del programa. El poder de manipulación de la televisión llega a ser brutal, y la obediencia hacia la protagonista nos ciega completamente.

A título personal, no creo que un programa de este tipo funcionase en antena, causando una gran polémica si llegase a ser emitido. La opinión pública en contra de este programa ayudaría a que la mentalidad general fuese la de no emitir este tipo de programas las parrillas televisivas.

La televisión abusa de su poder a diario, y son muchos los ejemplos históricos que demuestran que el poder de los medios de comunicación a la hora de “aprobar” una muerte. Sin ir más lejos, los medios fueron los encargados de hacer llegar a la población el rumor de que en Irak había armas de destrucción masiva. El presidente Bush, apoyado por muchos otros muchos países utilizó los medios de comunicación para conseguir el visto bueno de los ciudadanos para la invasión de Irak provocando la muerte de miles y miles de personas. Dichas armas de destrucción masiva jamás han aparecido, y se ha descubierto que está invasión no ha sido otra cosa que una estrategia encubierta para hacerse con el control de el petróleo iraquí.

Supongo, y he de suponer, que el poder de estos medios es limitado, pero también puedo decir que yo –siendo una persona expuesta a la televisión- puedo estar manipulado para decir esto.

¿Quién sabe?

 

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Camilo Camba

No soporto el noventa por ciento de las cosas que existen, así que me reúno alrededor del diez restante y lo disfruto como los que soportan todo no lo hacen con nada.

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