El paso de lo orgánico a lo inorgánico

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Diferentes robots a lo largo de la historia

En uno de mis artículos anteriores hablábamos de la inmortalidad y las diferentes formas que tenemos a nuestra disposición para alcanzarla. Dijimos que una de esas formas era mediante la convergencia entre la biología y la electrónica, es decir la “Bioelectrónica”. Me gustaría que tratásemos más detenidamente este tema, y más ahora que parece estar a la orden del día con “trasplantes de cabeza” o “androides avatares robóticos”.

No sólo en el mundo de la ciencia ficción se teoriza  sobre las posibilidades de la unión del hombre y la máquina, grandes compañías y grupos de investigación ya están dedicando gran parte de sus recursos al avance en este campo. Qué mejor ejemplo que “2045 Initiative”, una de las iniciativas más ambiciosas en este campo, en la que se reúnen las más grandes mentes de la actualidad. Lo más sorprendente de esta iniciativa no es que planeen hacer un “Avatar” robótico al cual transmitir nuestra consciencia, sino los plazos que se han impuesto. ¿Se producirá en el 2045 introducción de esta tecnología en la sociedad?

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Objetivos de la iniciativa y plazos a cumplir

No podemos predecir el futuro, pero podemos estudiar hasta qué punto es esto posible. Por lo que os propongo lo siguiente: vayamos analizando las diferentes partes de nuestro cuerpo y veamos si las podemos cambiar por un sustituto electrónico. Cabe decir que existen dos corrientes, una que plantea únicamente sustituir algunas partes de nuestro organismo y otra que plantea transferir nuestra consciencia desde nuestro cerebro a un avatar robótico completo.

Lo más, relativamente, fácil de sustituir sería nuestro esqueleto, ya que los avances en materiales nos permiten crear estructuras resistentes que se adapten a nuestra fisiología y que no generen una reacción adversa. Por otra parte el sistema muscular podría ser sustituido por componentes hidráulicos convencionales, pero la mayor esperanza se deposita en los avances en las fibras musculares artificiales, que darían al cuerpo mayor versatilidad y se adaptaría mejor. No nos podemos olvidar de dotar a nuestro avatar de una cubierta protectora, o piel, a la que le podríamos incorporar resistencia adicional, además de flexibilidad y elasticidad.

Prototipos de esqueletos robóticos

Prototipos de esqueletos robóticos

Los órganos de los sentidos deberían ser reemplazados por sensores que nos aportasen esa información de nuestro entorno y que puedan transmitirla al sistema nervioso. Deberíamos dotarlos además de cierta versatilidad y una gran sensibilidad, incluso podríamos incluir nuevos sensores que nos aporten más información.

Podríamos prescindir de sistema circulatorio en caso de que no necesitemos el transporte de nutrientes, ya que no tendríamos células que los necesitasen. En caso contrario, podría ser una de los sistemas más complejos a sustituir. Porque no sólo necesitaríamos conductores que permitiesen un intercambio de material, sino que además precisaríamos de un fluido que pudiese realizar dicho intercambio.

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Respecto al sistema respiratorio, digestivo y excretor; también podríamos prescindir de ellos, dado que nuestro avatar funcionaría con energía eléctrica, obteniéndola a partir de fuentes de alimentación externas. La fuente de energía es uno de los aspectos más delicados a tratar, porque tendríamos que poseer una batería de larga duración y fiabilidad, generar por nosotros mismos la energía sería una tarea compleja exceptuando algunas fuentes de energías renovables que se planean utilizar como elementos para disminuir el consumo y ser utilizados en caso de necesidad. Recordemos que no nos haría mucha gracia “quedarnos sin batería”, porque un brazo o una pierna pueden “volverse a encender”, pero si nuestro cerebro se apaga, no se vuelve a encender. Aunque aún no sabemos qué ocurriría en caso de que esto le sucediese a un aparato inorgánico, porque los volúmenes de información con los que estaríamos tratando se alejan de los que estamos acostumbrados a utilizar. De todas formas tengamos en cuenta que se planea que el individuo maneje el avatar de forma remota, lo que da más opciones a la hora de dar seguridad en cuanto a la fuente de energía.

David Hanson, diseñar de androides

David Hanson, diseñar de androides

Desde luego; el sistema endocrino, linfático e inmunológico también carecerían de sentido en caso de que no poseyésemos células vivas. La controversia se encuentra en nuestro aparato reproductor, dado que para generar nuevos individuos seguiríamos precisando de nuestro ADN y gametos ordinarios. La fecundación es el aspecto más sencillo a resolver, pero para la generación de estos gametos y el crecimiento del nuevo individuo seguiríamos necesitando de un útero o medio similar, además de darle un aporte de nutrientes convencionales. En resumen, o creamos los aparatos que puedan llevar a cabo todas estas funciones o llevamos a cabo la generación de nuevos individuos externamente a nuestro sistema convencional. Pasando al dilema de la eliminación de la evolución, aunque debemos recordar que la evolución a través de mutaciones y selección natural, ya no se produce en nuestra especie de forma normal debido a que en gran medida no nos vemos obligados a luchar entre nosotros por la supervivencia, de forma que no sobrevive sólo el más adaptado o más fuerte. Por otra parte deberíamos decidir que material genético utilizar y cómo hacerlo, además de la necesidad de dejar que el individuo llegue a una determinada edad de desarrollo físico para poder llevar a cabo la transferencia o la sustitución.

En cambio, un sistema vital al que no podremos renunciar será el sistema nervioso, no nos supondría un reto tan elevado la sustitución de las fibras nerviosas debido a que únicamente tendríamos que transmitir impulsos eléctricos, de manera que podríamos utilizar un sistema de fibras conductoras en su lugar. Pero el encéfalo y la médula espinal son los dos principales problemas a los que nos enfrentamos. Las neuronas motoras de la médula espinal podrían ser sustituidas por otro sistema de recepción de información y elaboración de una respuesta de forma rápida y sistemática.

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Esquema de un conversor analógico digital

Por fin llegamos a nuestro encéfalo, para el cual necesitamos construir un soporte en el cual poder introducir toda la información contenida en el nuestro. Nuestro cerebro no deja de ser un conversor analógico digital, y la información contenida en él trabaja en código binario; siendo este el punto que más esperanzas crea a la hora de poder imaginarnos la posibilidad de transmitir esa información a un soporte inorgánico. Pero en primer lugar debemos comprender el lenguaje de nuestro cerebro y toda le información que hay recogida en él, y para eso aún falta mucho tiempo.

En cualquier caso, no sólo nos enfrentamos al dilema de la inmortalidad. Es cierto que el ser humano y la tecnología se han desarrollado conjuntamente con el paso del tiempo haciéndose cada vez más difusa la línea que los separa, pero hay ciertos aspectos a los que nos deberemos enfrentar. ¿Cuál es el límite para variar nuestro cuerpo? Si construimos avatares podremos ponerles los brazos que queramos o cambiar de rostro a voluntad. ¿Estamos capacitados para dirigir nuestra propia evolución? Estará en nuestras manos variar nuestra forma antropomórfica, nuestra forma de relacionarnos con el medio o incluso nuestra propia forma de ser. ¿Qué efectos tendrá en nuestra conciencia? Hay muchas incógnitas que no podemos resolver, pero a las cuales puede que podamos dar respuesta muy pronto, ahora bien. ¿Nos gustarán esas respuestas?

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Investigador empedernido de todo lo que nos rodea. ¡Es hora de cambiar el mundo! Observemos el universo, investiguemos todo aquello que no alcanzamos a comprender y creemos un futuro a la altura!

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