El Terror del Norte: Vikingos

La cabeza de serpiente que corona la proa del drakkar representa a la serpiente Jörmundgander a la que dará muerte Thor.

 

La densa y espesa niebla blanca que cubría las costas de Northumbria en el año 793 no dejaba ver con total claridad las vastas extensiones de desierto marino que constituían el profundo y oscuro Mar del Norte, cuyas frías aguas bañan esta zona del norte de la actual Inglaterra. Solo una silueta despuntaba entre los jirones algodonosos que tapaban todo a la vista, una cabeza de serpiente tallada en madera, unas velas cuadradas y anchas, un casco ligero y bajo, gritos de batalla y la promesa de oro y riquezas. Un cuerno de guerra resonó entre la espesura. Los vikingos habían llegado.

Cascos vikingos. En realidad, los vikingos jamás llevaron cuernos en sus yelmos.

No pudieron las plegarias ni las oraciones detener las hachas y espadas nórdicas cuando saquearon el monasterio de Lindisfarne, una nublada mañana del 973 d.C, quemando y espoliando todo a su paso. Esta fue la primera vez que se dieron a conocer estos temibles soldados en el mundo occidental mas no sería la última vez que un ejército de norteños desembarca en Europa. De hecho la Era Vikinga dejó tras de sí un legado de saqueos, conquistas, emboscadas, muerte, fuego y destrucción por toda Europa, desde Inglaterra y la Península Ibérica hasta el lejano río Volga en la actual Rusia.

Un drakkar vikingo luciendo una lona que servía para guarecer a los marineros durante las tormentas en alta mar.

Pero, ¿Quiénes eran estos caudillos y jefes tribales, soldados de a pie armados con hachas de doble filo y espadas? Bueno, el término vikingo es demasiado genérico para referirnos a varios pueblos de Escandinavia y Dinamarca que, a finales del siglo VIII, salieron de la oscuridad y penetraron en las tierras “civilizadas”. Su sociedad era fundamentalmente agrícola y cazadora, agrupándose en tribus o clanes donde un caudillo militar los arengaba a saquear pequeñas aldeas o tribus rivales. El dominio de la navegación  a vela fue perfeccionado durante años hasta convertirlos en auténticos señores de los mares, tripulando naves ligeras de casco muy bajo y velas cuadradas conocidos como drakkars. Esto les permitiría surcar mares y remontar ríos con facilidad para sus incursiones por sorpresa.

La sociedad vikinga era tremendamente violenta y giraba en torno a unos pilares fundamentales que eran la batalla, el honor y los dioses. Un nórdico solo podía entrar en el Valhala (el cielo nórdico representado por un gran salón donde comían los dioses) si caía muerto en combate. El suicidio, la ejecución, el ahogamiento, una muerte accidental… todas estas formas de morir eran indignas para un vikingo por lo que eran auténticos kamikakes del Medievo cuya única aspiración era morir con una espada en la mano. Fueron muy populares en la literatura y en el cine los berserkers cuyo nombre deriva de la palabra “descamisados” aludiendo a que entraban en combate con el torso desnudo.

El dios Thor y su famoso martillo.

En cuanto a sus creencias religiosas, los pueblos vikingos adoraban a un panteón de dioses que recuerdan mucho a las divinidades grecorromanas o a las egipcias. Los dioses se relacionaban por medio de matrimonios, relaciones familiares, amistades o enemistades creando una jerarquía que giraba en torno a Odín, cuyo símbolo comunmente era un cuervo. Junto con este dios principal encontramos a Thor, a Loki, a Freya, Balder… La mitología y sus leyendas son ampliamente conocidas por todos y hasta nuestros días ha llegado el kraken, el Ragnarok (una especie de fin del mundo vikingo), el lobo Fenris, el martillo de Thor entre otras muchas.

Los vikingos fueron algo más que guerreros hambrientos de tesoros y sedientos de sangre. Fueron también grandes colonizadores llegando a fundar asentamientos en Groenlandia y Terranova (América del Norte), por lo que, en sentido estricto, fueron los primeros europeos en pisar el Nuevo Mundo y no Cristóbal Colón. Su devastación llegó a Pamplona y Sevilla donde fueron derrotados por Abderramán II, un emir árabe de Al-Andalus, a Galicia en donde los temibles piratas de Escandinavia saquearon Iria Flavia, Tuy y Betanzos llegándose a erigir varias torres de defensa en la desembocadura del río Ulla que actualmente siguen existiendo en Catoira.

Mapa de las incursiones vikingas.

En una segunda oleada de ataques, a finales del siglo XIX, los vikingos se convirtieron en una sociedad muy alejada de los primeros incursores y piratas que fueron antaño. Una organización social mas compleja dejó a la vista las primeras monarquías vikingas y la fundación de estados que se diferenciaban mucho de las tribus y clanes del pasado. En esta época se acuñó el término “varego” que tendría gran relevancia para el futuro de la actual Rusia, ya que el país más extenso del mundo tuvo su origen en la conquista vikinga de Nóvgorod. Fue tal su fama como guerreros que el propio emperador del Imperio Bizantino adoptó a los Varegos como su guardia personal y se fundó la Guardia Varega.

Fueron el terror de Europa, la maldición del norte e incluso su aparición se consideraba como el fin de los tiempos. Su belicosidad les llevó a cruzar medio mundo y su espíritu luchador les hizo dueños y señores de Groenlandia, Escandinavia, Inglaterra, Terranova y los actuales países balcánicos. Su furia y su ardor guerrero han sobrevivido a sus batallas dejando en el recuerdo de todo Occidente el temor y el miedo. Sin duda, han sido para Europa el Terror del Norte.

Para saber más:

Documental de canal Historia acerca de los vikingos

http://www.visitnorway.com/es/acerca-de-noruega/historia/los-vikingos/

http://www.muyhistoria.es/edad-media/articulo/vikingos-los-gigantes-del-norte

http://www.arteguias.com/historiavikingos.htm

http://www.visitoslo.com/es/articulos/vikingos/

 

Algunos enlaces de interés sobre vikingos

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Pontevedrés, residente en Santiago de Compostela. Estudiante de Biología en la USC, investigador en formación y amante de la ciencia.

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