Gia Carangi, la modelo olvidada

Que el mundo de la moda esconde un trasfondo más sórdido de lo que a simple vista vemos, es algo ya sabido por todos, pero muchas veces se nos olvida que en medio de ese mundo de luces y penumbra se quedan historias por el camino, personas que desaparecen, a las que se les va apagando la estrella hasta que dejan de brillar.

En 1978 el mundo de la moda no era como lo conocemos hoy en día, a las supermodelos se las llamaba maniquís y no era tan fácil ser una de ellas. Ese año una joven llamada Gia Marie Carangi de apenas 18 años se mudó de su Filadelfia natal a Nueva York para trabajar en al industria de la moda.

Gia Carangi en 1978

Gia Carangi en 1978

Con una belleza atípica para aquella época, rompió los cánones establecidos de chicas rubias de ojos azules y consiguió hacerse un hueco con su piel tostada, sus ojos miel y su pelo castaño. Enseguida destacó y empezó a ser una de las modelos preferidas por los fotógrafos de la época, acaparando portadas de las revistas más prestigiosas como Vogue, Glamour o Cosmopolitan y desfiles. Una belleza que brillaba.

Pero en esa vida de luces lo que realmente abundaban eran las sombras. La adolescencia de Gia Carangi había estado marcada por el divorcio de sus padres y el consumo de drogas blandas como la Marihuana, unos hábitos que en la cima del mundo, con una vida llena de glamour se acentuaron. Asidua de Estudio 54, el mundo de Gia giraba entorno a fiestas, moda y drogas.

Gia Carangi en un editorial para Vogue

Gia Carangi en un editorial para Vogue

Las adicciones empezaron apenas puso los pies sobre las pasarelas y se vieron agravadas con la muerte de su agente y mentora Wilhelmina Cooper. Adicciones que la hicieron descender por una espiral de destrucción y decadencia casi infinita. Su relación con la maquilladora Sandy Linter se vió truncada por la irrupción del que sería su verdadero amor hasta el final, la heroína.

Su vida giraba en torno a la droga y ésta la volvió huraña, depresiva, agresiva y le arrebató vitalidad y belleza. El mayor punto de inflexión llegó en 1980 cuando en un reportaje para Vogue sus marcas de pinchazos en los brazos eran evidentes, y sus problemas traspasaron todas las barreras. La heroína fue su amante más cruel y la llevó a perder contratos, agencia de modelos y amigos en la profesión.

Campaña de Giorgio Armani protagonizada por Gia Carangi

Campaña de Giorgio Armani protagonizada por Gia Carangi

Sus estancias en centros de rehabilitación no sirvieron de nada, Gia caía una y otra vez en los malos hábitos. En abril de 1982, desesperada y más fuera que dentro de la industria de la moda, su amigo el fotógrafo Francesco Scavullo le regaló una portada en Cosmopolitan para intentar relanzar su carrera. Esa sería la última portada que protagonizaría para una revista. Su carrera como modelo había terminado definitivamente.

El intento de reconducir su vida en Filadelfia alejada de los focos no sirvió de nada. La modelo se fugó a Atlantic City donde la decadencia la alcanzó para ya no abandonarla jamás, pasando los días prostituyéndose para poder pagarse las dosis de su muerte.

Última portada de Gia Carangi

Última portada de Gia Carangi

A finales de 1983, al ser ingresada aquejada de una neumonía, los médicos detectaron que padecía SIDA. Ya no abandonaría jamás el hospital. Los últimos 2 años de su vida los pasó pereciendo lentamente y sin remedio, siendo devorada por una enfermedad de la que apenas se sabía nada en aquella época. El 18 de noviembre de 1986 Gia Marie Carangi murió, siendo la primera mujer conocida que moría a causa del SIDA, con tan solo 26 años. Nadie del mundo de la moda acudió a darle un último adiós en su funeral.

Gia Marie Carangi fue una de las modelos más bellas, apenas una cría que en tan solo 5 años había llegado, tocado el cielo y descendido a los infiernos, pasando a ser la gran modelo olvidada.

Campaña de Dior protagonizada por Gia Carangi

Campaña de Dior protagonizada por Gia Carangi

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