IRONMEN

El imperio romano abarcó una extensa parte de Europa y África.

Año 190 a.C. Magnesia, península de Anatolia (Turquía). El sol abrasador se refleja en las armaduras de 50.000 legionarios romanos mientras el rey Antíoco III Megas, rey del imperio seléucida revisa a sus 60.000 soldados y a sus soldados de élite, los argiráspides, los escudos de plata. ¿Serán rivales para las legiones de Roma? ¿Vencerán las afiladas lanzas de la falange contra la muralla de hierro que forman los legionarios? Al final de este artículo responderemos a esa pregunta y para ello hablaremos de la legión romana.

Legion - copia

Organización de una legión romana.

Los honorables y disciplinados legionarios de Roma condujeron a la ciudad del Tíber a la gloria, conquistando el Mar Mediterráneo y extendiendo su imperio por Inglaterra, España, Italia, Francia, Grecia, parte de Alemania, Egipto, norte de África y Oriente Próximo. Una legión era un método de organización militar romano que en un principio contaba con 4.200 soldados y luego con 6.000. Se pueden distinguir dos periodos en la historia de las legiones.

Los desfiles militares se les concedían a militares exitosos en la batalla.

Desde la fundación de Roma hasta la reforma de Mario en el año 107 a.C, las legiones romanas estaban formadas por ciudadanos romanos que podían permitirse su propio equipamiento militar por lo que la legión no era un cuerpo militar estable. El ejército se reunía cuando las condiciones lo requerían. Por aquellas épocas, la legión se componía de una primera línea de infantería denominados vélites que lanzaban lanzas como hostigamiento y debilitamiento de la primera línea de combate enemiga para la intervención de los hastati, que eran los más jóvenes del ejército divididos en 10 manípulos de 120 hombres. Posteriormente, los princeps entraban en combate cuando los hastati no podían contener al enemigo. Si la batalla se ponía fea de verdad entraban en acción los triari, más curtidos en batalla que los princeps, eran los más veteranos de la legión. Iban armados con lanzas largas y solían formar en falange. Sólo eran 600 pero su intervención ganaba batallas. La caballería era vital en los ejércitos antiguos ya que servía para proteger los flancos y permitía gran maniobrabilidad para atacar por la retaguardia, acción que normalmente terminaba con muchos muertos y la victoria. El ejército romano no fue una excepción y contaba con su propia fuerza de caballería compuesta por unos 300 jinetes llamados équites. Además de servir de fuerza táctica, los équites podían llevar mensajes a los aliados o a otras legiones facilitando las operaciones logísticas.

Legionarios_romanos_formación_tortuga - copia

La formación en testudo (tortuga) permitía defenderse de los proyectiles y cargas del enemigo.

Todo ello cambió con Cayo Mario. Elegido siete veces cónsul, Mario fue el artífice del nuevo y moderno ejército romano: Una fuerza de combate sólida y mejor organizada que permitió entrar en el ejército a campesinos y pobres concediendo una serie de préstamos para pagar su armadura y equipamiento de campaña. También modificó el tamaño de la legión y su organización interna. A partir de ese momento la legión estaba formada por 5.000 soldados y 1.000 hombres que cubrían las necesidades de toda la unidad. Las 10 cohortes que formaban la legión estaban numeradas del I al X, siendo la primera cohorte la de mayor prestigio y élite de una legión. También eran los más numerosos y los que formaban la vanguardia (primera línea de combate). Con la legión viajaban miles de personas que formaban una auténtica “ciudad sobre ruedas”, estableciéndose campamentos y fuertes construidos por los propios legionarios con las herramientas que transportaban en sus mochilas. Dichas mochilas pesaban hasta 40 kilos, por lo que los legionarios eran llamados las “mulas de Mario”.

Al final del duro servicio militar, los soldados eran recompensados con tierras y algunas monedas de oro para su jubilación. Los soldados que no poseían la ciudadanía romana se les concedía tras su retiro. No era extraño que un soldado entrase en la legión muy joven y saliese de ella con una edad avanzada. La legión de Mario ofrecía muy buenas oportunidades a las clases bajas de prosperar en la sociedad romana, algunos de ellos conseguían llegar a centurión y seguir prosperando. El emblema de la legión era un águila de oro o plata que, si era capturada por el enemigo, la legión podía disgregarse.

El águila fue el símbolo de las legiones desde la reforma de Cayo Mario. SPQR (Senatus Populusque Romanus) El senado y el pueblo de Roma.

Como todas las cosas, la legión tuvo sus luces y sus sombras. En el año 9 d.C se produjo el mayor desastre del gobierno del emperador Augusto, el primer emperador romano. En aquella época, los germanos controlaban la mayoría de la actual Alemania. Augusto quería poner fin a esto y envió al general Publio Quintilio Varo con 3 legiones (alrededor de unos 20.000 hombres) para pacificar la zona. El líder romano no sabía que entre sus filas estaba el hombre que los conduciría a la muerte, Arminius. De nacimiento germano, Arminius fue llevado a Roma y criado según sus costumbres pero al llegar a Germania pudo contemplar la muerte y sufrimiento de su pueblo. Se rebeló y se unió a los germanos, ayudando a coordinar la emboscada que acabaría con las legiones de Varo. Y así sucedió. Teutoburgo fue el cementerio de 15.000 soldados romanos que fueron aniquilados por un contingente de tribus germanas dirigidas por Arminius. En el lugar de la batalla hoy en día se alza el monumento a este caudillo militar, símbolo de la resistencia germana al invasor. Las legiones XVII, XVIII y XIX fueron derrotadas y dichos números no se les volverían a asignar a ningún otro cuerpo militar romano.

Y por fin llegamos a Magnesia. La caballería seléucida, conocida como catafractos, era otra de las fuerzas de élite del imperio. Equipados con corazas de placas metálicas muy gruesas y caballos más fuertes, que resistían la cota de malla de hasta 40 kilos que los protegía, podían destrozar las líneas enemigas con una carga bien dirigida. Fue una lástima que ni los catafractos, los argiráspides, los carros falcados (equipados con cuchillas afiladísimas en las ruedas que cortaban las piernas a los soldados) ni siquiera los elefantes de guerra pudieron ser rival para la muralla de hierro romana.

ivyfPebFQHG60 - copia

Un soldado catafracto a lomos de un camello en la batalla de Magnesia.

Auténticos hombres de acero que consiguieron la victoria contra el imperio más poderoso desde Alejandro Magno: El poderoso imperio seléucida fue derrotado y cayó en una crisis que supondría su aniquilación. Roma, gracias al valor de sus soldados, gana la guerra.

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (Sin votos aún)
Cargando…

Comentarios

Comentario

Pontevedrés, residente en Santiago de Compostela. Estudiante de Biología en la USC, investigador en formación y amante de la ciencia.

Comments are closed.