Jot Down: “Podría decir que lo más parecido a una redacción que tenemos es El Museo del Jamón”

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Desde la esquina de una conocida calle madrileña vemos cruzar por un paso de peatones a un chico que camina apurado. Atraviesa el humo que deja un taxi mientras se dirige raudo hacia la espera de dos amigos. El chico del que hablo no es otro que Ricardo Jonás González, fundador junto con Ángel L. Fernández de una bella revista que lleva por nombre Jot Down. El blanco y negro de sus páginas es el sello de la casa junto con su diseño que nos recuerda al New Yorker, y entre sus colaboradores están, entre otros, Enric González, Manuel Jabois o Jordi Bernal. Tomamos asiento con nuestra cita; en la mesa hablamos de muchas cosas con Fernando Olaquiaga, Olga Sobrido y Ricardo. Más bien, aprendemos de lo que ellos dicen.

The21: Jot Down empieza rompiendo esquemas dispuestos. En plena crisis, y no solo económica, sino también en una crisis de la información, surgís de la nada.

Ricardo (R): Precisamente por ser gente ajena al periodismo ignorábamos la situación en la que estaba sumergido el sector. Sabíamos que existía una crisis general, evidentemente, casi todos estábamos jodidos en nuestros respectivos trabajos, pero no éramos para nada conscientes de cómo estaba el ámbito de la información y de la editoriales. No pensábamos que fuese un obstáculo, ya que como te digo, no éramos participes de esa realidad.

Fernando (F): Por otro lado la crisis del periodismo ayuda a que la gente esté dispuesta a colaborar contigo, de otra manera no habríamos hecho determinadas cosas.

Olga (O): Sí, gente que estaba buscando un sitio dónde colaborar, gente que había perdido el trabajo con otros medios y estaba libre.

The21: Habláis de otros periodistas que están en la revista, en cierto modo, por la crisis. ¿No consideráis en cierto modo lo que hacéis como un intrusismo en su sector?

R: Tampoco es que hayamos creado un diario de noticias, no hacemos el trabajo de un periodista, o por lo menos lo que entendemos por periodismo de actualidad.

F: Desde un primer momento éramos conscientes de que no somos periodistas y que nos hacían faltan, siempre hemos tirado de ellos y ellos colaboran con nosotros. Ambos sabíamos que nos necesitábamos. De hecho, trabajan con nosotros un montón de periodistas.

R: No se si somos intrusos, pero al menos damos trabajo a periodistas que lo perdieron. Los que lo fundamos no lo éramos, y de todas formas en la prensa cultural no siempre ha escrito gente de formación periodística.

O: Además con nosotros hay gente que escribe sobre cosas que conoce, que les gusta, gente con mucha pasión, que escriben sobre cosas que le llenan. Especialistas, digamos, con título o no. No necesitan tener un titulo para poder escribir sobre ello.

R: Al ser un proyecto generalista, nuestra formación también lo es. Hay de todo. Evidentemente cuando hacemos una crónica periodística o un reportaje como tal enviamos a gente preparada y con formación en periodismo o comunicación audiovisual —me vienen a la cabeza Lupe de la Vallina o Álvaro Corazón Rural en las colaboraciones con Intermon Oxfam, o el reportaje de investigación sobre El Corte Inglés que escribió Nacho Carretero—. Para este tipo de contenidos elegimos periodistas de formación y de experiencia. Pero para hacer un artículo sobre arquitectura, nada mejor que un arquitecto que escriba bien, como Pedro Torrijos. Lo mismo vale para Octavio Domosti con temas de ingeniería. O un artículo sobre literatura de una escritora como Jenn Díaz. Si nos ponemos a enumerar salen decenas de nombres, cada uno especialista en varios asuntos, unos periodistas y otros no.

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De izquierda derecha: Fernando, Ricardo y Olga. De espaldas, el entrevistador: Álvaro Rodiño.

The21: He leído que Jot Down surge en una charla parecida a ésta. En un terraza, algo muy nuestro.

R: Algo así, sí. Estábamos hablando y surgió el tema. Se juntaron varios factores, diría yo. Nosotros leíamos distintas revistas de ámbitos especializados muy variados. En mi caso, que me limitaba a leer revistas especializadas en rock, notaba que mi revista de referencia estaba bajando un poco su calidad, y aquello estaba perdiendo sentido; muchos clichés, la escritura perdía su esencia cuando los redactores históricos se iban y otros nuevos ocupaban sus puestos, y para nada me convencían. Otro factor era la inexistencia de un medio que uniera todos nuestros intereses en uno: si te interesan cuatro cosas tienes que comprar cuatro revistas y te gastas una pasta, y además, imagínate, solo una de ellas tiene el tono que te gusta. Además creo que tenemos un problema al diferenciar lo que llamamos la alta cultura y la cultura popular. Estas parecen estar divididas y que el público aficionado a una no puede interesarse por la otra: no se valora las dos en la misma medida. Nosotros pensamos que todo o casi todo producto cultural tiene la misma importancia; nos parece tan interesante una ópera de Wagner como la discografía de Metallica, y queríamos reflejar eso en un medio que no existía hasta ese momento. Y a su vez los medios centrados en la alta cultura son muy elitistas, para un público muy especializado, con una formación muy concreta. Imagina una revista especializada en filosofía y en cómo puede acceder a sus contenidos alguien que no toque la materia desde el instituto. Nosotros queremos, o al menos intentamos, que ese tipo de temas más densos y complejos se expliquen de una manera divulgativa. El mejor ejemplo en esto es la ciencia, que para un garrulo como yo es una cosa muy difícil, muy árida y muy áspera. Pero tenemos con nosotros a gente como Clara Grima, que es matemática, o Juanjo Cadenas, un físico que escribe artículos sobre física de neutrinos de una forma divulgativa y entretenida. Te diviertes leyendo y aprendes. Nosotros no percibíamos que eso estuviera haciéndolo mucha gente, ni que fuera fácil de conseguir. El último factor, por terminar esta chapa, es que pensábamos que había un gran talento malgastado por las redes; aquí tenemos a Fernando, que no lo conocíamos de nada, o a Rubén Caviedes. Leíamos sus blogs y pensábamos: ¿por qué estos tíos no están escribiendo en un medio con más proyección? Y muchos otros. Vamos a juntarnos todos y a ver si hacemos algo interesante.

The21: Algo interesante con un nombre inglés. ¿Por qué?

R: Pues es una cosa que no te puedo contestar. Te puedo decir que a mi me dijo la directora que la llamaríamos Jot Down y pensé: “Bien… Vale”. Luego no pregunté porque si ya teníamos nombre, ¿para qué lo iba a pensar yo? Después me di cuenta de que jugábamos con el contraste, como Jot Down quiere decir tomar nota a pie de página, o sea una anotación rápida, y nosotros hacemos justo lo contrario, terminó siendo un buen juego de palabras.

The21: En éso desafiáis. El concepto de la revista que gira en torno a lo extenso de los artículos y entrevistas. No en muchos medios podemos leer entrevistas de doce mil palabras.

R: Es que tampoco era un desafío, ni era por llevar la contraria. No teníamos ni idea de cómo se hacían las cosas, y decidimos hacerlas al revés. Simplemente nos poníamos a transcribir una entrevista y como éramos nuevos en esto y no sabíamos muy bien qué estábamos haciendo metíamos todo lo que nos decían los entrevistados, con las salvedades que implica trasladar el lenguaje oral al escrito, claro: fuera repeticiones, latiguillos y demás, que ya es un trabajo brutal. A veces pensábamos en eliminar lo que no nos resultaba interesante, pero es que nos lo parecía todo. No tengo ningún limite de extensión porque esto es internet, lo único que tengo que hacer es editarlo y cuadrarlo. A la hora de escribir igual, como nosotros queríamos reflejar un cierto tono narrativo, más literario que periodístico, requiere ciertos recursos que ocupan espacio. Por ejemplo la repetición, en un articulo periodístico no se puede concebir, pero en un artículo literario este recurso hace que el discurso sea más interesante… Y salían así, simplemente salían así.

The21: Salían así, y funcionaban, ¿En España funciona la cultura? ¿España y la cultura se llevan bien?

F: Si, pienso que tienen una buena relación. Yo no creo que en España haya más gente inculta que otros lados.

R: Sí, yo no creo que sea algo exclusivo de España, quizá en algún otro país se defiende la cultura más, o se apoya más por parte del Estado.

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The21: ¿Vosotros os habéis sentido apoyados?

R: Tampoco lo hemos buscado. Igual que no queríamos ninguna servidumbre privada, ni queríamos ningún crédito bancario, tampoco queremos depender de una subvención pública. Una subvención puntual ayuda a cualquiera, pero el modelo que nos gustaría es el de los incentivos. Porque una ayuda puntual es eso, no puedes entregarte a ello como único sostén. Además, ¿con qué criterio se conceden?. Lo acertado es un modelo de incentivos, como decía. Y desde luego no es acertado subir el IVA al 21%, no me jodas.

O: Un IVA cultural razonable. Desde el Gobierno se debería cuidar más la cultura. O cuidarla algo, aunque sea. Solo las subvenciones y los premios son parches.

F: Sí, es verdad. Mira el famoso Goncourt, el premio francés de literatura, y hay mucha gente que dice que es una puta mierda. A lo mejor gana una novela en España un premio similar y puede ser una mierda también.

O: No sé si es muy diferente en otros países.

The21: Vuestras redes sociales sí que son un apoyo, pero ¿Sois conscientes del tamaño de ese apoyo?

R: Nunca nos esperamos esta acogida, aunque lo deseábamos . Ha salido así, hemos tenido suerte.

The21: Pero ha salido, ¿Por qué? ¿Cuál es la clave del éxito?

R: No tengo ni idea. Es que no sé la clave. ¿La clave? La clave puede ser lo que hablábamos al principio, hacer algo que nos gusta. Y como no somos especiales ni más guays que nadie, resulta que compartimos nuestros intereses con mucho público. Y efectivamente, hay un gran porcentaje de gente que es como nosotros, y les interesa esto. Tampoco es que hayamos descubierto la pizza en lata, solo hemos utilizado ideas viejas de una nueva forma. El periodismo literario estaba más que inventado.

F: También parece que es muy fácil hacer estas cosas, y trae un gran trabajo detrás. Muchas personas que están trabajando en la página y en la revista y en todo el proyecto, y esto es lo que ha ayudado a que guste. Mucha gente ha llegado a nosotros por una entrevista, y le gusta lo que ve y se queda. Sin las entrevistas, creo, que no hubiésemos tenido tanta repercusión. Hay mucha gente trabajando detrás, en la gestión ecómica y de contenidos, y es una labor importantísima.

O: Cuando hablas con gente, lo que destaca es sobre todo la profundidad. Tanto de las entrevistas como de los artículos, que al no estar limitados por la extensión, también incrementa el valor.

The21: La limitación de la extensión es clave, en vuestras entrevistas de hecho pedís que el entrevistado os dedique como mínimo una hora y media. 

R: Nosotros entendemos una entrevista como una conversación, si tienes media hora, entre unas cosas y otras, cuando empiezas lo que vas a hacerle es un cuestionario. ¿Si fueses una fruta cuál serías? ¿Qué color te representa? No te da tiempo a sacar gran cosa. No es porque tú seas malo haciendo entrevistas, sino ¿qué vas a hacer en unos minutos?

F: Nosotros hemos hecho entrevistas de cuatro horas.

O: Y luego nos hemos ido por ahí de copas.

F: No es coña. Literalmente cuatro horas.

R: Además hemos descubierto que precisamente a partir de nuestra primera media hora es cuando al entrevistado se le cae el guión. A personas muy conocidas a las que se le han hecho muchas entrevistas, a partir de esa media hora desaparece su piloto automático. A partir de ahí, comienza a hablar, dice cosas más interesantes. Por eso pedimos tanto tiempo, para llegar a una situación más cómoda y relajada. Y para que se puedan tirar un montón de buenas fotos.

The21: No solo hay gente reconocida en las entrevistas, sino que también hay gente muy buena escribiendo ¿Cómo habéis conseguido a esa gente? Es para un amigo.

R: Dando la brasa. Dando la brasa, no tiene otro misterio. Dando la brasa y haciendo un trabajo de investigación. ¿Cómo contacto con esta persona? Y al final encuentras a la persona y contactas con ella, luego le das brasa: oye, ¿quieres colaborar con nosotros? Ahora no es tan difícil contactar, normalmente saben quiénes somos.

F: Es una labor que no se ve, pero para mi es fundamental y me refería antes a ello. Tener gente que sepa hacerlo, que sepa dar la brasa, que sepa llegar a las personas, que les sepa convencer. Eso es importante: dar la brasa, es como vender Thermomix. Hay que dar la brasa, y saber darla.

O: Ahora tampoco es que seamos el New York Times pero bueno, nos conocen un poco más, y puedes enseñar una revista en caso de que no sepan quién eres, pero al principio era muy difícil.

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The21: Podéis enseñar ahora que estáis en papel, pero en un principio estabais solo en la web. ¿Hicisteis la web para poder conseguir la versión en papel o la idea vino después?

R: Queríamos empezar en papel hasta que alguien con dos dedos de frente, en este caso Ángel, nos preguntó si éramos gilipollas. Es que no nos conocía nadie, ¿cómo nos iban a comprar? ¿y de dónde vamos a sacar el dinero? Así que empezamos en web, que entraba en nuestras posibilidades. Con la web logramos crear una comunidad de público y seguidores, gracias a las redes sociales, los agregadores de noticias y a las entrevistas. Y entonces, pensando que parte de esa comunidad estaría dispuesta a comprar una revista, nos lanzamos al papel.

The21: Como decís, es relativamente fácil crear una página en la cual colgar artículos, ¿No creéis que ésto provoca cierta sobreinformación en la red? ¿Y en vuestra revista?

R: Sobreinformación hay en la red y en el mundo en general. Vas a cualquier sitio y tienes información en todas partes, pero no creo que haya sobreinformación en la revista. Los medios pueden filtrar en ciertos momentos la información, y organizarla, pero luego cada uno debe ser consciente de lo que le interesa y lo que les gusta y de no distraerse. Si estoy buscando una cosa muy concreta no puedes terminar viendo fotos de gatitos. Soy el primero que se distrae con las fotos de gatitos, pero debemos siempre tener claro lo siguiente: es mejor tener mucha información y que podamos filtrar que por el contrario no tengamos nada que filtrar. Me parece muy bueno que haya tanta información en la red. Solo tenemos que poner de nuestra parte.

F: Yo en la revista no sabría qué decirte. Como dice Ricardo, la revista abarca tantas cosas que a veces puede que no nos interesen todas. Está claro, a mi ciertos temas no me atraen, pero soy consciente de que hay gente que le interesan otras cosas diferentes que a mi.

R: Sí, subimos varios artículos en un mismo día y una persona normal y corriente con vida social y vida laboral no podría leerse todos los contenidos que ofrecemos. Es imposible, tendría que dedicarse exclusivamente a leer la revista, que es lo que hago yo. Pero como al ser generalistas tenemos un público amplio, a algunos no les interesa todo lo que publica el medio, sino una cosa de cada cinco. Tienes que tener a todo el mundo contento, pendiente e interesado, tienes que darle a todos algo.

F: Es como el periódico al final, no tienes que leer todo. Hay gente que pasará de leer los deportes, o que no lea economía, y otros que sea lo único que hagan.

O: Eso es filtrar la información. En nuestro caso podemos publicar muchos artículos y tener muchísimo contenido, pero la gente filtra según gustos, no tienen la obligación de leerlo todo. Y si algo no te gusta, pasa página.

The21: ¿Cómo es el proceso que lleváis a cabo para conseguir gente que haga artículos?

R: Ahora estamos organizados, tenemos colaboradores habituales y gente que está en nomina, y dentro de los que están en nómina personas que no siempre escriben pero hacen un trabajo muy importante. Siempre hablamos de los que escriben, pero nos olvidamos de los demás.

The21: Los grandes desconocidos.

F: Es lo que te comentaba antes. La gran labor que no se ve. Los editores, la gente de administración, los que te consiguen las entrevistas…

O: La distribuidora.

F: Hay detrás hay mucho trabajo.

R: Están Olga y Tani que corrigen y editan, Raquel que dirige la distribución, o Gema que se ocupa de gestionar encargos, Alberto con la publicidad… Luego tenemos redactores en nómina cono una cantidad de artículos programados al mes, o ayudan en otras cosas. Tenemos también colaboraciones puntuales, de gente que nos gusta, y les hacemos encargos o nos envían textos cuando les apetece escribir sobre un tema.

The21: ¿Y todo ello es rentable? Y no solo desde un punto de vista de económico, sino desde una visión más personal.

R: Más que rentable es sostenible. Se ingresa suficiente dinero para cubrir los gastos y personalmente es sostenible porque es divertido, nos lo pasamos muy bien, nos cansamos y nos agobiamos pero es mucho más divertido que el resto de trabajos que he tenido en mi vida. Me compensa más lo que me divierto aquí aunque ganara más dinero los años que estuve trabajando con una fresadora en un fábrica.

The21: ¿Qué objetivos tenéis ahora, después de haber conseguido la versión en papel?

R: El objetivo principal es que siga siendo sostenible y a parte potenciar un poco nuestra plataforma de ebooks, llegar a más gente con la distribuidora que montamos para poder distribuir nosotros mismos, y con la que hemos terminado distribuyendo también a otros. El proyecto que tenemos a medio plazo es expandirnos por Latinoamérica y por países de habla inglesa, es decir, la versión en inglés.

The21: Una cosa muy curiosa es que es muy poca crítica la revista desde fuera, sino que la mayoría lo hace dentro de ella a través de comentarios en las entradas. Algo parecido le pasa a Iker Jiménez.

[Risas]

R: Pues es una buena comparación, ahora cuando me pregunten diré que soy como Iker Jiménez.

F: Pero es normal, una cosa no le puede gustar a todo el mundo. Lo podemos hacer cuando vayamos a EEUU, diremos que somos el Iker Jiménez americano.

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The21: Parafraseando a Macbeth decís que hay método para vuestra locura, ¿Cuál es?

R: A saber. En realidad estábamos haciendo una especie de presentación de la web el día que abrimos la página, lo escribimos entre varias personas, y en el proceso de creación surgió la idea de poner…

F: En realidad lo pusiste para que el día que te lo preguntasen pudieses soltar todo lo que sabes sobre Shakespeare.

[Risas]

R: Efectivamente. Quería poner una cita de Shakespeare, aunque no he leído un libro en mi puta vida, pero sí frases en sobrecitos de azúcar y en tarjetitas del Trivial. No, en realidad metí esa frase de Polonio porque cuando empezamos creía que estábamos haciendo una locura por no decir una gilipollez. Y método hay, más o menos todo lo que contamos en esta chapa que te estamos dando, hacer lo que nos salía de la punta de la nariz.

The21: Pues lo que os ha salido de la punta de la nariz ha sido calificado como el New Yorker español, ¿Es una buena comparación?

R: No, no es una buena comparación, y la culpa es mía porque dije que queríamos ser como ellos y me expliqué como el culo. No es una comparación buena al menos al cien por cien. Nosotros tenemos una cierta influencia del New Yorker pero en un sentido muy amplio, por ejemplo en el diseño. El diseño del New Yorker nos gustaba mucho ya que es muy intemporal, muy elegante, y muy minimalista, y también en el sentido del periodismo narrativo. Que no es ningún invento nuevo, es una cosa que existe desde hace mucho y no se dejará de hacer. De hecho en el New Yorker escribe muchos autores, hay una gran variedad, con un tono más literario que periodístico y estos puntos son las grandes influencias del New Yorker en nosotros. Ojalá nos acerquemos a ese nivel.

The21: Hablamos de lo malos, de la crítica. Quizá estéis de acuerdo en alguna.

R: Probablemente sí.

[Risas]

The21: “Dieciséis millones de colores y estos bobos solo utilizan dos”.

R: En esa no estoy de acuerdo. Está bien utilizar dos colores. Las razones de que usemos el blanco y negro son por un lado el diseño sencillo y minimalista que buscamos, y por otro es que el blanco y negro es atemporal, universaliza. Nosotros queríamos tener un diseño sencillo y equilibrado. Si escribes un artículo sobre la historia de la música en EEUU del siglo XX, cuando te vas a por las fotos del country y el blues de los años 30 son en blanco y negro por cojones, más que nada porque no había fotografía en color, y luego si quieres hacer una reseña sobre Slayer te las encuentras en color. Por no mezclar, cogemos la de Slayer y la pasamos a blanco y negro, y así lo tenemos todo uniformado. El blanco y negro existe desde siempre y así universalizamos temporalmente la revista. La cultura es universal y así le damos un equilibrio estético universal.

The21: “Hay una abundancia inexpresiva en sus contenidos”.

F: ¿Pero a qué se refieren con inexpresividad? ¿Que son artículo muy barrocos?

The21: Sí, incluso creo que guarda relación con la sobreinformación de la que hablábamos antes.

R: Puede ser. Sí. Como he dicho cuando tú quieres darle a los artículos un tono más narrativo que periodístico tienes que meter algo aparte de información, y eso a quien busca solo información le sobra. Es muy pertinente y muy respetable lo que dice. Pero lo que queremos hacer es distinto a lo que la gente busca a la hora de solo informarse. Nosotros no buscamos eso, y quien quiera información pura y dura puede leerla en otros sitios, que la encontrará. Hacemos lo que Chaves Nogales llamaba “mariposuelas”, que en un periódico está muy mal: somos grandes partidarios de que en una noticia o en una nota de prensa no se metan ni opiniones ni barroquismos ni rollos literarios, porque entonces intervienes y calificas los hechos. No opines ni adornes. La cuestión es que nosotros no ofrecemos solo información. Hay tantísima información que preferimos ofrecerla de una manera distinta. Si hablamos sobre música, por ejemplo, la información la tienes en la Wikipedia. Y ya. Lo que intentamos es trasladar esa información de una manera novedosa, para propiciar el interés de quien no la conoce o entretener a quien sí la conoce con una buena narrativa, por el mero placer de leer.

F: Que disfrute leyéndola. Esta es una crítica que no molesta, porque somos conscientes de lo que estamos haciendo. Sí, ya lo sé. A veces me dicen que podría contar algunas cosas con muchas menos palabras, y yo le doy la razón, incluso se puede aprender con menos palabras. Pero yo, aparte de que aprendas, quiero que te diviertas leyéndolo.

The21: “La clave del éxito de Jot Down es no pagar a sus colaboradores”.

F: Eso no.

R: Mentira. Una crítica que no es cierta, sencillamente. Sí es cierto que cuando empezamos la revista no pagábamos a los colaboradores, pero tampoco cobrábamos nosotros. No teníamos ingresos. Empezamos como con una cuestión de confianza entre colegas: de momento nos esforzamos, y si llega dinero se empieza a repartir.

F: Pero eso puede pasar en cualquier lado. Es decir, si yo monto un negocio al principio seguramente esté un tiempo sin ganar dinero.

O: Desde que tenemos ingresos no aceptamos colaboraciones gratuitas, aunque la gente se ofrezca. Nuestra política de empresa no nos lo permite, incluso las publicaciones hoy en día están cerradas a nuestros autores.

R: Tienes la opción cuando empiezas un negocio de pedirle un crédito al banco y tener dinero para pagar y ganar dinero tú, pero ya estás bajo una servidumbre: ¿y si un día quieres escribir para sacar mierda sobre ese banco?; por otro lado tienes la opción de empezar sin nada y trabajar sin ganar dinero. Nosotros no queríamos créditos, y a todos con los que contactamos les dejamos muy claro desde el principio que en el momento en el que hubiera el menor ingreso económico, el primer dinero iría siempre para los colaboradores. Y así ha sido. En cuanto empezamos a publicar en papel los primeros en cobrar puntualmente fueron los colaboradores, y al final los fundadores, cuando llegó a ser sostenible.

O: Y el que tenga dudas que me escriba.

The21: “Huelen a rancio derecheo”.

[Risas]

R: Por contar con colaboradores de derechas. Es la eterna exclusión de siempre: izquierda o derecha.

O: Como si por tener una ideología no pudieras trabajar también con gente de la contraria.

R: Dicotomías para todo. Metallica o Megadeth. Beatles o Rolling Stones, Barça o Madrid. Corporativamente no tenemos una postura política. Miento. Tenemos una postura. Cualquiera que siga las redes sociales de los fundadores tanto personales como las de la revista ve que cojeamos de un lado que no es precisamente la derecha. Lo que no tenemos es una postura partidista. Sobre todo no somos sectarios.

F: Por eso hay colaboradores que son de derechas, y mucha gente que tiene la tendencia de que cuando ve cualquier indicio de ideología política en un artículo obvian el resto de contenidos. Interpretan una parte por el todo. Si hay una columna que es de derechas, todo el mundo es de derechas.

O: Tenemos ideología propia, claro, y los colaboradores también: la suya.

R: Pero no somos sectarios, creemos que todo el mundo tiene derecho a que su voz sea representada. Hemos tenido opinión política en la revista, aunque ya no la tocamos: columnistas tanto liberales, como socialdemócratas, de todo. Alguien que sea sectario de derechas se encuentra con la opinión personal de un socialista y tilda el conjunto de la revista de ello. Y al contrario. Y hasta por un mismo contenido: entrevistamos a una persona de derechas y nos han llamado tanto fachas por darle voz, como rojos por el tono de las preguntas. Creemos que es un error grave asociar partidismo político a un medio cultural. Y ojo, hablo de partidismo.

O: Es más, nosotros no buscamos posicionarnos de manera partidista, aunque obviamente tengamos posturas ideológicas, como cualquiera.

R: El hecho de intentar acercar la cultura a todo el mundo sin importar su condición, tratando de divulgar esa cultura que parece solo reservada a las élites es hacer política de alguna manera. Esta al menos es mi visión personal del proyecto: nuestros contenidos en web son gratuitos, el precio de la revista es muy ajustado para lo que ofrece. Y tenemos un programa de mecenazgo para que estén en bibliotecas públicas, al alcance de todo el que quiera. También está la intención de que el conocimiento en sí sea accesible para cualquiera, aunque no siempre podamos lograrlo y nos salgan ladrillos bastante densos. Pero el objetivo es poner al alcance de la gente con menos formación o posibilidades que otra lo que se llama «alta cultura» e igualar con ella a la cultura popular. Yo mismo vengo de esas capas con pocos medios y posibilidades. Por otro lado está nuestro funcionamiento como empresa, es casi una cooperativa. Jerárquicamente no, aunque se tiene en cuenta la opinión de todo el mundo las decisiones finales las tomamos los responsables, pensamos que si no no funciona. Pero económicamente sí, porque esos responsables cobran exactamente lo mismo que el resto, no hay saltos salariales excepto por la proporción de horas trabajadas. Pensamos que es lo justo, y lo contrario al gran error de los grandes medios tradicionales, esos consejos de dirección llenos de cabrones con sueldos obscenos en comparación con sus trabajadores. Y los pocos beneficios extra que sacamos al año una vez descontadas nóminas, gastos y demás no se los queda nadie: se reinvierte en la empresa con nuevas ideas para que siga funcionando. Las colaboraciones se pagan con sus impuestos, y nuestra plataforma de ebooks tributa en España, frente a las que lo hacen en países con menor carga. Desde mi punto de vista personal, y repito personal porque yo, al menos, estoy muy orgulloso de este funcionamiento, es que todo esto al fin y al cabo es una cierta postura, bastante alejada de la derecha.

The21: “Apestan a gafapastismo brutal”.

R: Ya nos ves las pintas de “gafapastismo” brutal. Lo que pasa que “gafapastismo” es un vocablo que ha perdido todo el sentido, como “friki”. Antes un friki era un jugador de rol y fan del metal alemán, ahora cualquiera con una afición curiosa. Y antes el gafapasta era el cultureta al que le gusta la música indie, le gustaba lo moderno y minoritario y todo lo que los demás no conocían. Ahora se llama gafapasta a cualquier cosa, a cualquiera que tenga la capacidad de leer, escribir y contar con los dedos. Incluso en un artículo sobre los Guns N Roses le llamaban al autor gafapasta ¡No me jodas! Que sea gafapasta un ignoto grupo de música indie garage noise indonesio vale, pero coño, Guns N Roses. Es que ya no sé realmente lo que son los gafapastas.

F: Es que se están apoderando de todo, tú no te das cuenta. [Risas].

R: Una vez en Twitter Nacho Vigalondo se quejó de que lo llamaban gafapasta por hablar de Tobe Hopper. Hostia, el director de La Matanza de Texas. Ahora resulta que La Matanza de Texas también es gafapasta. Al final el único que no lo va a ser es Paco Martínez Soria.

O: En realidad entre el gafapastismo original hay como una vuelta completa: sus gustos empiezan a volverse mayoritarios y el hipster de pedigrí acusa a los demás de serlo porque se ve invadido. Pero vamos a ver, cómo puedes calificar como hipster a un aficionado a las series de televisión si ahora mismo es lo más popular que hay.

The21: Vuestras portadas, ¿Cómo surgen?

[Risas]

R: Pues proponemos un montón de ideas mongoloides. Luego, agotadas las gilipolleces, las descartamos y hacemos lo razonable. Algo bonito, comercial, criterios estéticos. Que el público lo reconozca e intuya el contenido.

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The21: Y no siempre son fotografías, sino que también elegís ilustraciones como portada.

R: Las portadas del número de Rutas y el de Verne las hicimos arriesgando, entre diseño e ilustración. Son portadas muy llamativas y bonitas siempre que las vea alguien con ciertos conocimientos de diseño, pero menos llamativas si las veo yo.

F: Las portadas en las que sacamos fotografía suelen funcionar mucho mejor que con ilustración.

The21: Hablando de fotografía, habéis creado escuela con esto de las fotografías de buenos días y buenas noches. No sé si se puede preguntar pero cuantas personas se encargan de las redes.

R: Normalmente lo lleva una sola persona, pero a veces algunas otras meten mano.

The21: Resulta muy homogéneo. Pero supongo que entre vosotros sabréis diferenciarlo.

F: Cuando en la foto de buenos días sale Ozzy Osbourne probablemente sea Ricardo el que lo haya publicado. Y los demás ya lo saben.

[Risas]

R: Así es nuestro rigor, es homogéneo pero siempre hay un toque personal de cada uno de nosotros. La propia tipografía de Jot Down, cuando me enseñaron las opciones, al ver la que al final elegimos me recordó al cartel del bar Obi Wan de Indiana Jones en el templo maldito. Y dije: pues yo voto por esta.

O: Ya veis los intereses estéticos que seguimos.

[Risas] 

The21: Es muy de los años 30.

R: Cierto, también nos recordó eso.

O: De hecho los temas o las fotos que se pueden coger para la revista es un proceso abierto.

F: Eso también es importante para el éxito. Que la gente esté contenta, que todo el mundo aporte cosas y se sienta cómodo al ver que estamos abiertos.

R: La mayoría de las veces incluso es el propio autor el que propone el tema que va a tratar. En el caso de las revistas en papel elegimos el hilo conductor de todo el número, pero los autores concretan sus textos.

The21: No existe redacción física de Jot, ¿No?

O: La redacción es online.

The21: ¿Cuáles son las vías de comunicación entonces?

R: Nos llamamos por teléfono, discutimos en Twitter, utilizamos WhatsApp, y mails. Porque luego cuando quedamos en un bar hablamos de gilipolleces, ni siquiera hablamos de la revista.

O: ¿Cómo se llamaba el sitio dónde quedabais al principio?

R: El Museo del Jamón.

[Risas]

O: Un sitio cultureta donde los haya.

R: Podríamos decir que lo mas parecido a una redacción que tenemos es El Museo del Jamón.

[Risas]

The21: Creo que lo que acabas de decir será el titular.

[Risas]

R: Pues ya lo tienes. Le vamos a dar publicidad al establecimiento.

O: Allí se han fraguado grandes historias.

The21: Podría decirse que las redes sociales han sido tan importantes para vosotros como El Museo del Jamón.

O: Han sido esenciales. Hay en muchos cursos con gurús de las redes sociales con el debate sobre si una cuenta corporativa tiene que ser neutral o personal. Y nosotros elegimos ser personales. Como en cada uno de nuestros textos.

R: Siempre arriesgas algo cuando eliges ese camino en una cuenta corporativa. Si no sigues un tuiteo neutral o de simple promoción de contenidos al final te toparás con alguien deseando indignarse por cualquier chorrada que digas. Por el fútbol particularmente. Te descojonas de Rajoy en un tuit y bueno, críticas y alabanzas varias, no ocurre gran cosa. Pero cualquier tuit durante un partido trae detrás a un montón de gente reprochando que una cuenta corporativa no puede ser del Barça, o de Madrid, o del Atleti. Según quién te conteste se nos ve el plumero en un sentido o el otro o el de más allá. Es la hostia. Pero en cualquier caso merece la pena ese riesgo y tirar por el camino personal. El CM hace un trabajo esencial, también contestando e interactuando con los seguidores. Es un trabajo importantísimo.

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Entrevista por Álvaro Rodiño y Jacobo Olmedo. Fotografías por Jacobo Olmedo.

 

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