La Agónica Muerte de la Privacidad

Confesaré que siempre he encontrado fascinante analizar cómo múltiples “hechos futuros” predichos por grandes autores de ficción expuestos décadas atrás, poco a poco, se han convertido en realidad. Allá por 1865, el novelista francés Jules Verne publicaba su libro De la Tierra a la Luna, cuyo título original en francés incluía un Trajet direct en 97 heures (trayecto directo en 97 horas). Es maravilloso comprobar como la estimación del trayecto de 97 horas no se aleja de las 102 requeridas en la misión Apolo XI, desde el despegue el 16 de julio 1969 hasta el alunizaje en el Mar de la Tranquilidad aquel 20 de julio de 1969.

En otra novela de ciencia ficción, esta algo más reciente, el autor nos presentaba una habitación donde los sospechosos son encerrados y enfrentados a sus mayores temores. Esta misteriosa sala, la 101 del Ministerio del Amor, se encuentra descrita en la novela 1984 publicada por George Orwell en 1949. En esta obra política, Orwell presenta un universo en el que la sociedad se encuentra controlada por los miembros dirigentes del denominado Partido Único y los proletarios, pobres, viven estoicamente bajo el lema romano de Panem et Circenses (Pan y Circo). En esta sociedad distópica, los ciudadanos deben mostrar un fervoroso fanatismo hacia el partido como única escapatoria al castigo, ante la impertérrita vigilancia del estado. Esta supervisión omnipresente y omnisapiente es representada por Orwell por el Gran Hermano, de ahí el título del infame reality-show, el cual se define como el guardián de la sociedad, el comandante en jefe y el juez todopoderoso.

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Sin embargo, cabría decirse que, a diferencia de la relativa sincronización entre los señores Jules Verne y Neil Armstrong, afortunadamente la sociedad actual dista considerablemente de la expuesta en la obra de Orwell; ni el mundo se rige bajo el control de tres superpotencias en permanente guerra ni existe una vigilancia permanente por parte de los gobiernos sobre todos los ciudadanos… ¡un momento!, en esto sí que hay similitudes…

Apple vs FBI

El pasado 2 de diciembre de 2015 Syed Rizwan Farook, con la colaboración de su esposa Tashfeen Malik, asesinó a 14 personas en un centro de atención de discapacitados de la ciudad de San Bernardino, California, en un atentado descrito como ataque islamista. Este hecho repulsivo ha regresado estas últimas semanas a las portadas gracias a una empresa de tecnología, la todopoderosa Apple.

Para todos aquellos ajenos al caso, desde hace unas semanas, la empresa de la manzana y el FBI han estado litigando en diversas cortes repartidas por la geografía estadounidense. El motivo de estos enfrentamientos legales es que la agencia federal de investigación, al mando en casos de ataques terroristas como el ocurrido en San Bernardino, solicitó la ayuda de Apple en aras de desbloquear el iPhone de Farook, el cual, según afirman los agentes, podría contener información valiosa en la lucha contra el terrorismo de los radicales islámicos. La respuesta a dicha petición por parte de la tecnológica fue anunciar que no pueden acceder a sus propios dispositivos gracias al nivel de encriptación que ellos mismos generan en sus sistemas operativos. Esta declaración ha sido la causante de estas idas y venidas en los tribunales que, por el momento, se han saldado con una primera victoria para el FBI en un juzgado de California, en la que el juez ha instado a los de Cupertino a la creación de una “puerta trasera” en el sistema operativo móvil de la compañía, IOS, con el fin de poder acceder a los contenidos del terminal.

Apple, no obstante, anunció la negativa de acatar la sentencia de la mano de su consejero delegado, Tim Cook, quien no dudó en calificar dicha sentencia como “Peligrosa. Escalofriante. Sin precedentes.”, sabiendo que permitir esta intrusión crearía una jurisprudencia que podría obligar a la compañía a facilitar el acceso de todos sus teléfonos que pudiesen estar implicados en cualquier crimen. Sin embargo, apenas unos días después, otro juzgado, esta vez de New York, daba la razón a los de la manzana poniendo de manifiesto el daño a la privacidad ciudadana. La guerra está servida.

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Imagen obtenida de TechNewsToday.com

Desde que tomó el control de la compañía tras el fallecimiento del idolatrado Steve Jobs, Tim Cook ha estado denunciando el acoso al que las empresas tecnológicas están siendo sometidas por parte del gobierno norteamericano para colaborar en investigaciones policiales y judiciales. Esta sentencia a favor de la petición del gobierno no ha sido más que la gota que ha colmado el vaso.

Es innegable que los denominados smartphones se han convertido en el último lustro en el centro neurálgico de las vidas tanto profesionales como privadas de la mayor parte de las sociedades desarrolladas o en aras de desarrollo. El mundo se dirige irrevocablemente al control absoluto a través de un aparato que siempre se encuentra con usuario, el teléfono. Apple fue de las pioneras, por no decir la creadora, del mercado de los smartphones con su primer iPhone allá por 2007 y a día de hoy siguen dominando el mercado mundial. En estos últimos 9 años han perfeccionado su teléfono y, poco a poco, han ido priorizando el tema de la seguridad y la privacidad; de las contraseñas de cuatro dígitos a las de seis pasando por el sistema de detección de huellas dactilares Touch ID.

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Imagen de la página web de Apple

Tal y como afirman en su web, “Si tienes un iPhone 5s o un modelo posterior, Touch ID te ofrece el sistema de seguridad por huella dactilar más avanzado tecnológicamente. En lugar de almacenar la imagen de tu huella digital, esta se convierte en una representación matemática que ningún mecanismo de ingeniería inversa puede revertir. Dicha representación se almacena en un Secure Enclave del chip de tu teléfono que no permite el acceso a iOS ni a otras apps. No se almacena en servidores de Apple y tampoco se incluye en copias de seguridad de iCloud u otros servicios.” Y es que, como podemos ver, la compañía presume de su nivel de seguridad, se jacta de su capacidad de mantener los datos protegidos y, hasta el momento, para ser sinceros, han realizado una labor remarcable. El único incidente de cuentas hackeadas de los servidores de Apple ha sido el denominado celebgate (las famosas fotos privadas de actrices y modelos  desnudas publicadas en internet), cuyo autor ha reconocido recientemente que lo logró gracias al descuido y a la mala elección de las contraseñas del servicio de iCloud por parte de las celebrities. Así pues, para una compañía en la que, aparentemente, la privacidad y la seguridad son el centro de sus sistemas operativos y el fuerte de su publicidad, la sentencia que obliga a desbloquear el dichoso teléfono ha sido un duro golpe.

Y es que la sentencia lo que obliga no es a desbloquear el terminal (Apple ya había proporcionado todo aquello a lo que tenía acceso), sino que insta a la compañía a crear una puerta trasera en el código para poder desbloquear no sólo este teléfono, sino también todos los iPhones relacionados con delitos de todo el país que contengan una versión reciente del sistema operativo; hay voces que incluso se aventuran a solicitar el código del sistema operativo entero. Apple, en declaraciones de uno de sus ingenieros al mando, afirmó que “las puertas traseras son cruciales en seguridad. Los hackers pueden hacer verdaderas fortunas si las descubren”. No es que la compañía no tenga la capacidad de crear un código que les permita franquear la barrera de seguridad, tienen los medios y el conocimiento y han estimado que requeriría más de un mes de trabajo. Sin embargo, lo que ellos alegan es que, de crearla, estarían mostrando a todos los piratas informáticos del mundo la existencia de un camino hacia la destrucción de la “inquebrantable” encriptación de Apple.

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Tim Cook durante la keynote de Apple el pasado 21 de marzo

El pasado 21 de marzo, durante la keynote de la compañía, en la que se presentó el nuevo iPhone SE y el iPad Pro de 9’7 pulgadas, Cook aprovechó la ocasión nada más subir al escenario del City Hall de Cupertino para resumir las motivaciones de la compañía a negarse a las exigencias del gobierno federal. “El iPhone es un dispositivo increíblemente íntimo y personal, una extensión de nosotros mismos. Hace unas semanas invitamos al público norteamericano a considerar y dialogar sobre las implicaciones de este caso y la respuesta ha sido muy clara”. Por el momento, el culebrón judicial se ha estancado momentáneamente a petición del FBI, quienes afirman que están estudiando una opción alternativa de desbloquear el dispositivo. Mientras la batalla continúa, gigantes del sector como Google, Alphabet, Facebook o Microsoft ya han anunciado públicamente su apoyo a Apple.

El Problema de la Seguridad Digital

Esta obsesión por la privacidad y la encriptación se avivó en verano de 2013 con la mayor filtración de información secreta de la historia del gobierno de los Estados Unidos por parte de uno de sus técnicos, el celebérrimo Edward Snowden, quien fue miembro del equipo de la CIA (Agencia Central de Inteligencia) y de la NSA (Agencia Nacional de Seguridad).

Entre la información publicada constaban escándalos de espionaje sin precedentes a:  misiones gubernamentales de Italia, Grecia y múltiples países árabes; la comisión europea y sus representantes; los jefes de gobiernos y personalidades relevantes de gobiernos aliados, como la canciller alemana Angela Merkel o el presidente francés, François Hollande y también a millones de ciudadanos norteamericanos cuyos registros telefónicos e historiales de búsquedas en internet fueron analizados sin su consentimiento. De hecho, el 7 de junio de 2013, los diarios The Guardian y The Washington Post revelaban dos programas de espionajes secretos: por un lado el del registro telefónico de los ciudadanos norteamericanos y, por el otro, uno que permitía a los servicios de inteligencia estadounidenses acceder a los servidores de las grandes compañías de internet justificando la búsqueda de conexiones terroristas a nivel internacional. Toda esta información publicada en ambos medios apuntaba directamente a que tanto la NSA como el FBI recababan la información directamente desde los servidores de Microsoft, Facebook, Apple, Google, Youtube o AOL entre muchas otras.

Durante ese mes y todo el verano siguiente, nuevas filtraciones y sus secuelas convulsionaron las sociedades mundiales. En medio de la polémica, Snowden acusó a Estados Unidos de espionaje a Hong Kong y China entre otros y, a pesar de ser perseguido por la justicia de su país, tras múltiples carambolas logró obtener un visado de la mano de nada menos que Vladimir Putin, el presidente de Rusia. A día de hoy, Snowden continúa recluído en algún lugar de Moscú y son pocos los que han logrado entrevistarle; quizás su entrevista más relevante haya sido la que le concedió al comediante británico John Oliver, presentador del programa semanal americano Last Week Tonight, en la cual, en clave de humor, trataba precisamente el tema de la encriptación y la vigilancia por parte del gobierno.

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Fotograma de la entrevista de John Oliver a Edward Snowden durante el programa Last Week Tonight

En agosto de 2013 una noticia, publicada nuevamente en The Guardian, y que a priori semejaba cómica, indignaba más aún a la sociedad norteamericana. En ella se presenta el caso de una familia de Long Island, New York, que fue visitada por la policía tras haber saltado todas las alarmas de terrorismo por culpa de su historial de búsqueda de internet; ella buscaba una olla a presión para cocinar mejor las lentejas, él una mochila y el hijo se informaba sobre los atentados de Boston (que fueron llevados a cabo con explosivos dentro de ollas a presión). Desde ese verano de 2013 el mundo parece ser más consciente del espionaje masivo al que se nos es sometido y, gracias a esta concienciación, compañías como Apple han logrado obtener beneficios promulgando la seguridad; pero no es la única. Otros han intentado realizar supuestos teléfonos inhackeables, como el Backphone, y otros han creado aplicaciones de mensajería instantánea con posibilidad de encriptar las conversaciones, entre las que destaca la rusa Telegram. Las opciones de conversaciones seguras en el mercado actual son extensas y no requieren de la capacidad tecnológica de la marca de la manzana para poder tenerlas.

 El Utópico Objetivo: Privacidad vs Seguridad

Hasta este momento comprendo que el lector haya podido interpretar mi posicionamiento a favor de Apple y la importancia de la privacidad; no lo negaré, estoy a favor de la tecnológica. Sin embargo, a diferencia de muchos otros, comprendo que no se trata de un tema a juzgar a la ligera, las consecuencias alcanzan límites en los que la moralidad se diluye entre las facciones.

Por un lado hemos de comprender las posturas gubernamentales. ¿qué pasaría si gracias a esta vigilancia masiva pudiésemos evitar tragedias como las de Bruselas del otro día o la de París el pasado noviembre? Imaginen que pudiésemos incluso actuar antes de que se cometa delito alguno, que pudiésemos evitar muertes injustas o robos, imagine que pudiésemos emplear la máquina del gran hermano del crimen que presentan en la serie norteamericana Person of Interest. Sí, comprometeríamos nuestras fotos más vergonzosas, nuestros emails de trabajo, nuestros contactos, nuestra información médica, nuestros trayectos diarios; perderíamos el control de absolutamente toda nuestra información digital, cierto. Pero ¿y el bien que podría hacerse? Sin restricciones de privacidad podrían acabarse los asesinatos, los ataques terroristas, la pedofilia, el mercado de la droga,…

Sin embargo, ¿qué impediría a cualquier persona con conocimientos informáticos del mundo acceder a nuestras cuentas bancarias, a controlarnos el teléfono, a manejarnos a distancia el coche mientras viajamos en él o a controlarnos la temperatura de casa? Los hogares conectados, los coches autónomos, las ciudades conectadas son objetivos  potenciales de ciberataques y por eso debe existir una seguridad. Imaginemos que el que nos controla el coche y hace que acabemos en una cuneta no es un terrorista cualquiera, sino un empleado del gobierno que sigue órdenes de acabar contigo. ¡El gobierno asesinando ciudadanos que le estorban!, nada que no se haya visto nunca. Es evidente que si el gobierno americano lograse el acceso legal a nuestros dispositivos crearía un precedente para que, a continuación, otros como China, Rusia, Andorra o Fidji (no pretendo crear prejuicios contra ningún país) solicitasen el mismo acceso. ¿Qué impediría que se molestasen los unos a los otros a nuestra cuenta?

Imagen de los eslóganes presentados en la novela 1984 de George Orwell

Por el otro lado, ¿qué ocurriría si existiese una encriptación infranqueable en todos los dispositivos de nuestra vida? Es evidente que nuestra calidad de vida, a nivel individual, mejoraría sustancialmente. Estar seguro ante estafas con pagos móviles, poder tener cerraduras que se abren con el teléfono sin miedo a ser vulnerables, poder decir cualquier cosa sin miedo a ser escuchado. No cabe lugar a dudas que esta situación crearía un clima utópico en el cual se podrían desarrollar rápidamente las smart-cities, las ciudades inteligentes capaces de gestionar eficientemente la luz, el agua o el tráfico; con evidentes beneficios para la sociedad y el medio ambiente. Y, sin embargo, nos encontraríamos con delitos violentos imposibles de resolver debido a datos a los que se carece de acceso, ataques terroristas protegidos bajo comunicaciones inquebrantables, pedófilos que almacenan toda su repugnante obsesión en su ordenador de casa pero cuya posesión no podemos demostrar, mercados de sustancias ilegales, de armas, órganos o arte; todo irrastreable.

Comprenderá el lector la delicada posición en la que nos encontramos. Recular en seguridad para obtener privacidad y viceversa. ¿cómo distinguir entre aquellos con buena y con mala fe?, ¿cómo encontrar el punto de equilibrio que permita salvaguardar la información personal sin perjudicar el bienestar público? Personalmente no creo haber hallado una respuesta viable, a mi parecer dudo de la existencia de tal punto de equilibrio. Lo único en que confío es que la sociedad se percate de la importancia de nuestra creciente vida digital, de la importancia de las contraseñas seguras sin importar cuán relevante pueda parecernos nuestra información. Porque gracias a nuestra información es posible que puedan acceder a información de alguno de nuestros allegados. Porque al final, el único secreto que es seguro es el que sólo lo sabe uno mismo.

Bibliografía:

1984 – George Orwell

De la Tierra a la Luna – Jules Verne

TheGuardian.com

WashintonPost.com

Last Week Tonight – John Oliver – HBO

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Comentarios

Comentario

E Fdez

Fuera del perro, un libro es probablemente el mejor amigo del hombre, y dentro del perro probablemente está demasiado oscuro para leer. Una creencia: todo el mundo debería creer en algo, yo creo que voy a seguir leyendo, discúlpenme.

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