Los días vacíos

 Siempre sucede un día cualquiera. Un día vacío como todos lo son. Que de repente alguien me presta algo de atención y dejo entrever, con la emoción, ilusiones superficiales, mis deseos desesperanzados. Desafortunados. Pero aquella vez pensé que iba a ser diferente. Lo gritaba mi despertador ya de mañana, y después flotaba en el vapor de la tetera, que se esparcía sin cohesión ni coherencia alguna por toda la cocina. Lo pude leer en la cara de la gente, lo olí sin querer en el agua de la fuente. Y cuando te vi, lo supe. Que aquel jueves no era un jueves cualquiera.

Vaya farsa… sí que lo era. Siempre lo es. Soy tan ignífuga que me quemaste sin darte cuenta. Y yo me deje hacer, por darle nombre a mis tormentas. Como de costumbre, la angustia se coló entre las grietas de mi alma y yo no hice nada para impedírselo. No sé qué decir, qué vergüenza. Vivo constantemente drogada, atrapada en un círculo vicioso, en el que la ficción acentúa la amargura de la realidad. Siempre tan hierática. Siempre tan despiadada.

Y tomo por oxígeno una bocanada de mentiras

y finjo que la niebla es mi refugio, que no huyo, que no

temo

que mi alma

solo pueda ser

azul.

Siempre sucede un día cualquiera. Un día vacío como todos lo son.

Junio, 2014

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (Sin votos aún)
Cargando…

Comentarios

Comentario

|Relaciones Internacionales UCM| |Ourense-Madrid| |maremladson@gmail.com|

Comments are closed.