Mar adentro

Nuestros análisis

“Mar adentro, mar adentro…y en la ingravidez del fondo, donde se cumplen los sueños, se juntan dos voluntades para cumplir un deseo. Un beso enciende la vida con un relámpago y un trueno, y en una metamorfosis mi cuerpo no es ya mi cuerpo, es como penetrar al centro del universo, al abrazo más pueril y al más puro de los besos, hasta vernos reducidos en un único deseo: tu mirada y mi mirada como un eco repitiendo sin palabras: más adentro, más adentro, hasta el más allá del todo por la sangre y por los huesos. Pero me despierto siempre y siempre quiero estar muerto para seguir con mi boca enredada en tus cabellos.

Ramón Sampedro

1998c

Desde la sección de cine, que esta semana hablamos de Mar Adentro, la película de Amenábar, queremos dedicar un pequeño espacio a este poema, presente en la película y en la historia real que esta cuenta. Merece un segundo de lectura.

Bien hecha, bien rodada, bien planteada. Bien explicada.

La película por la que Amenábar apuesta es de corte intimista y en ningún momento osa juzgar los motivos que impulsaban a Ramón Sampedro a buscar la muerte. “¿Por qué no me conformo con esta vida? ¿Por qué me quiero morir?” Si en esta película pretendes encontrar las respuestas de este debate al que Ramón Sampedro fue sometido durante media vida, se te quedará pequeña.

No digo por capricho que la película, al margen de bien hecha, planteada o explicada, esté bien filmada. Amenábar juega con una habilidad pasmosa con la cámara, y emplea los recursos cinematográficos de los que dispone- muy pocos. Una habitación, una ventana, una cocina, una carta…-  con intención de convertir esta en, con seguridad, la mejor película de su carrera. La luminosidad y elegancia – casi diría la dignidad- con la que la cámara seduce al espectador, mantiene la atención en la historia, mientras nos conduce por dónde el director quiere, primero un mundo onírico, volando por la campiña y alrededores de la morada de Sampedro, escapando de su confinamiento a través del sueño y la ventana; y después otro bien distinto, pero con una eficacia narrativa y visual melodramática, naturalista y bella: el trayecto de un hombre hasta los juzgados, atravesando por carretera la vida real, con la que él no puede sino soñar.8abb922842836341ff18f7633a02905a

Bardén encarna con maestría a Sampedro, que más allá de una buena caracterización, me ha fascinado. Es un interpretación magistral, no sólo física (por cuenta de lo evidente) sino en la construcción de un magnífico acento gallego. Se acaban los adjetivos para describir a un actor que puede hacerlo todo. Incluso atreverse a reproducir, con idénticas palabras, aquel vídeo que el propio Ramón Sampedro grababa como respuesta a la negativa de los tribunales, en Barcelona primero, y en Galicia después (en primera instancia y ante la Audiencia Provincial) a su petición de muerte digna y asistida. Belén Rueda, Clara Segura o Lola Dueñas son otros personajes que serenan y engrandecen la película.

5dfa61ae86369dcf4e5cb2e388f67929Mar adentro es capaz, paradójicamente, de encontrar un equilibrio entre la poca seriedad con la que se aborda la muerte y la propuesta- absolutamente de pasada- de los aspectos morales, detalles políticos y reacciones sociales que planteó la súplica de Ramón Sampedro. Parece qué únicamente en su debate con el cura jesuita asistimos de verdad a la discusión de si es o no es, trascendente, el deseo de morir. Sólo el padre del hijo que nunca tuvo Ramón, es decir, su hermano, piensa en la dureza de los actos que se plantean. El trabajo de guión enaltece la película, marcando con mucha belleza todo lo que se cuenta y cómo se narra. Esta es una historia hermosa, un paseo entre la vida y la muerte que se sostiene sobre cámara y actuación, no cabe duda; pero cuyo guión cuenta mucho en el cómputo que la coloca del lado de las películas memorables (que no maestras). Tenemos que tener las cosas claras, es un película que carece de un ritmo trepidante. Una cinta española que aborda el drama, célebre y polémico- real-, con instrumentos españoles. No es una película de forma o recursos del cine americano, y aún así, logró en su día la atención de la media, y el gusto de gran parte del gran público. Siempre hay detractores, por supuesto, aunque sean la mitad alérgicos al cine español y la otra mitad al drama en general. ¿Podría haber llegado mucho más lejos? No lo sé. Desconozco si profundizar en la eutanasia o en la muerte habría logrado un mayor éxito para el film. Siendo su mayor defecto aquello en lo que yo veo su mayor virtud, la profundidad, la metáfora, la belleza, la lentitud…; no creo que se pueda hacer nada para mejorarla que no suponga, en sí, ir a peor.

 

La belleza de esta película se encuentra en sus planos, en su interpretación, en sus palabras, de guionista o del propio Sampedro. En la reflexión. En la vida o la muerte, y nada más.

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Comentarios

Comentario

Trasnochada caballerosidad. Cinéfilo y melómano, estudiante de derecho en su tiempo libre. ☐ Bodrios infumables. ★ Típica película de domingo. ★★ Buenas películas, de las que aportan algo. ★★★ Obras maestras. Estas maravillas irrepetibles. ☞ Cinéfilos. ¿Te gusta el cine?

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