MUCHO ARTE Y POCAS NUECES.

En medio de una galaxia infinita de creadores, pintores, artistas, curators, directores de museos, galeristas y demás sirvientes del mundo del arte (ya retratados en el artículo anterior) se alzan artistas que nos demuestra que el arte está vivo.  Crean belleza, una belleza que nos hipnotiza y nos extraña. El atento lector pensará: ¿pero no se decía en esta misma revista que el arte contemporáneo es un fraude? ¡No! Solo lo es en sus estructuras y en los artistas que se aprovechan de ellas. No es objeto de este artículo decir qué artistas se venden a la mediocridad con mucho éxito, si no ver cuales tienen éxito siendo honrados.

De entre todo el río creativo que es el arte, solo unas pocas nueces consiguen flotar y llegar al mar artístico. Un océano que no entiende de géneros ni técnicas. Solo pide una profunda comprensión del hecho artístico para su gozo. Si en el último artículo no puse ejemplos concretos (y los podría poner aunque me enfrentara al ostracismo como crítico, se dice el pecado pero no el pecador) pues ahora nombraremos al virtuoso por que la virtud tiene que dar ejemplo. Tres nueces que conseguirán salvar las adversidades y llegar al mar, por una simple razón, una vez abiertas para consumir su interior, son capaces de reconvertirse en pequeñas naves, resistiendo a más de un uso, cosa que otros no pueden hacer. La tríada escogida está formada por Banksy, Democracia y Conrad Roset. Tres ejemplos dispares que ilustran tres sectores muy diferentes de la creación artística.

En el arte sucede como en los libros; los lectores compulsivos somos capaces de ver los giros narrativos antes que sucedan, los trucos del escritor y cómo se defiende en las descripciones o en los pasajes de acción. Sabremos diferenciar una gran novela de un best-seller. Es evidente, pues con el arte pasa lo mismo. Conforme más cuadros veamos más podremos apreciar los juegos de composición, la calidad de los colores, la genialidad de la pincelada o el concepto mismo de la obra. El gozo artístico exige paciencia e inteligencia, supone un jugo mental al que no estamos acostumbrados, ya que no se nos sirve en bandeja. Implica pensar y esforzarse, para una recompensa que solo es intelectual.

Banksy es ya un icono. Sus grafitis trascienden la pintada y devienen una broma ácida contra el sistema. Sus intervenciones en el espacio urbano hacen que el arte sea transmisor de una inquietud social, muchas veces encorsetada. Sus plantillas muestran un mundo de ratas y niños sin destino ni futuro. Un humor cínico y hasta a veces apocalíptico, pero siempre muy acertado. En los últimos años su revalorización en el mundo del arte (que él ha criticado por activa y pasiva) hizo que otros compañeros de movimiento lo acusasen de beneficiarse de su lucha. Hasta el punto que el documental Exit through the gift shop, fue una redención de su figura. Una figura en que estética y reivindicación anti-sistema se dan de la mano.

Aunque sus grafitis sean impecables, las obras pintadas por él mismo no cumplen todas las expectativas que uno tendría, siendo así mejor en el diseño gráfico que en el dibujo.

La identidad de Banksy es todo un misterio, nadie sabe quién se esconde detrás de este nombre, un Subcomandante Marcos del arte. El hecho de no tener una identidad le ha permitido eludir las multas así como construir un personaje que encaje perfectamente con la visión que cada uno tiene de él.

La democracia es el poder del pueblo. Pero también es un colectivo formado por Iván López y Pablo España. Un colectivo que tiene en el espacio público su lienzo y en la confrontación de ideas y la acción sus pinceles. Nos muestran hasta qué punto la “performance” puede estar comprometida con la lucha social y puede tener un rendimiento estético. Para el proyecto No os dejéis consolar colaboraron con los hinchas del Girondins de Burdeos y durante todos el partido solo mostraron pancartas políticas en el campo de fútbol. En Il n`y a pas de spectateurs se manifestaron a la salida de la Art Brussels 2010 gritando consignas dadaístas y surrealistas, a los espectadores y coleccionistas que acudían ahí, curiosamente para comprar arte surrealista y dadaísta. Mezclar situaciones para hacer pensar al espectador que en este caso tiene un rol más bien activo es el principal valor de este grupo. Además de la osadía de sus acciones, que realmente sacuden al ciudadano y le hace reaccionar tanto por lo conceptual como estético. De entre las últimas acciones destacan dos por su osadía y por transgredir hasta los esquemas más progresistas; 20 de Abril y Order

20 de Abril, en que se editó de forma facsímil el “Diario de Baleares” que celebraba el aniversario de Adolf Hitler (el 20 de abril de 1942). Encartado dentro del diario supuso un recuerdo directo del franquismo al que volvemos cada vez de forma más directa. Un choque para el lector, que fue transportado 70 años atrás en el tiempo.

Por último Ordrer, nos muestra en formato de carteles publicitarios fotografías de los antidisturbios con las frases: Somos el Estado de Derecho; Los ciudadanos nacen y mueren sin haber conquistado su derecho a vivir; Nuestra mirada no está cegada por sueños ni por falsos afectos, sino por la razón suficiente, la urgente realidad que os atormenta. La policía como espectáculo, por Youtube se pueden encontrar miles de videos de policías reprimiendo a la población en manifestaciones. También se cuestiona la lucha contra un orden establecido al actuar solo contra el ejecutor de este orden, que a la vez actúa como enemigo común, aglutinador del colectivo antisistema. Carteles de una belleza terrible, por sus contenidos y de gran impacto. Así democracia usa el impacto estético para plantear una cuestión moral.

El último elemento de nuestra tríada aporta color al conjunto además de una mirada más relajada a la realidad. Conrad Roset, el dibujante de las musas. Ilustrador muchas campañas publicitarias ha creado una constelación de figuras femeninas a todo color que parecen no tiener igual. Conrad siempre consigue llegar un poco más lejos, hace mujeres de colores, con un trazo excelente. Aunque diferentes temas le son muy recurrentes, la flor y el colibrí para ser exactos, los dibujos le funcionan perfectamente, las acuarelas superan a muchas ilustradoras muy en boga últimamente. Mujeres sensuales y bellas, formas elegantes y un punto de modernidad envidiable, ¿qué más queremos?

Aunque sus musas realmente inspiran belleza, son sus dibujos más naturales los mejores. Para servidor de ustedes uno de sus mejores series es la de su viaje a New York, donde liberado de sus esquemas habituales nos ofreció vía 2.0 diferentes dibujos de máscaras africanas de una cualidad muy alta. Este hecho nos muestra que en su madurez plástica puede llegar a ser uno de los grandes dibujantes catalanes.

La tríada presentada no supone un grupo unitario ni los mejores artistas ni nada de esto. Son ejemplos de virtud plástica. Podría citar más figuras que ilustrarían mejor ciertos aspectos de estos, pero a mi entender, el espectador siempre es quien clasifica el arte. Una clasificación que no se tiene que debe hacerse por géneros ni compartimientos estancos, si no en dos cajones. Buen arte y mal arte, ya que el auténtico arte no tiene estilos ni épocas. Un cuadro de Goya puede ser abstracto, el Pantocrátor de Taüll una excelente obra cubista y una máscara africana una obra primitivista. El arte por suerte ya no tiene fronteras formales así que las nueces que llegan al mar pueden ser de todas las formas imaginables. Solo importa una cosa, que lleguen al mar y floten. Lo demás es indiferente.  El arte es forma y color. Composición y concepto. Pero lo más importante es que siempre va dirigido a un espectador. Si olvidamos esto y creamos obras incomprensibles solo dibujamos el ratoncito Pérez. Si alzamos la vista y creamos para todos, llegaremos a pintar el mar. Solo si vemos las pocas nueces que llegan al mar, podremos ver las pocas obras de arte verdaderas que hay en nuestro mundo.

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Joan Vila i Boix

Nacido el 1991, estudio Historia del Arte en Barcelona. Escribo crítica de arte y de literatura, con pasión y compromiso. Creo en la importancia de los detalles que pasan desapercibidos. Todo eso lo hago de forma clara y catalana, paradójicamente en castellano.

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