Nuestra amiga la radiación electromagnética

Mucho se lleva hablado últimamente de los posibles efectos perniciosos del uso del móvil o del wifi. Más allá del “fracaso escolar” que provocan, el tema apunta más hacia los efectos sobre la salud de los usuarios de esta tecnología. Aquí quiero hacer el primer matiz, todos y digo todos, somos usuarios de esta tecnología; habrá quien diga que apaga el router por las noches o que no tiene móvil, pero eso no importa, todos tenemos algún vecino con wifi y aunque uno no tenga móvil, la emisión de las antenas de telefonía te llega igualmente. Dicho esto, aclaremos un poco el tema.

Antes de nada hemos de saber algo, llevamos sometidos a radiación electromagnética (REM) desde el albor de los tiempos de la raza humana. Nuestro querido sol es la primera fuente que todos recibimos, todos los días nos radia, nos envía su calor pero también su radiación. Tampoco se queda ahí el asunto, nosotros mismos somos fuentes de radiación infrarroja. La radiación cósmica está también presente, si bien es cierto que es mitigada en enorme medida por el escudo de la magnetosfera. La radio 0 la televisión, con las que llevamos años conviviendo, también emiten radiación. Creo que podemos concluir pues, que es imposible escapar de la radiación, (incluso en una cueva en las profundidades del mismo monte Everest), debido a que ciertos elementos contenidos en algunos tipos de roca también radian. ¿Qué panorama tan desolador, no?

Y sin embargo, no lo es tanto. Porque tras unos cuantos años en la tierra, ¿no parece que estén las cosas tan mal, no?

Veamos un pequeño gráfico, fundamental para la compresión de lo que va a tratar este artículo:

 

Fuente: http://www.mimagnetoterapia.com/espectro-electromagnetico

Fuente: http://www.mimagnetoterapia.com/espectro-electromagnetico

Esto es el espectro electromagnético, es decir, todos los tipos de radiación electromagnética conocida, desde los rayos X hasta el wifi. Es muy importante tener presente lo que pone en la parte inferior: radiaciones no ionizantes/ionizantes.
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Vale vale, más despacio, expliquemos pues que es cada cosa.

Partiré de la base de que sabemos que toda la materia está compuesta de átomos, los cuales están formados fundamentalmente por protones (carga positiva), neutrones (sin carga) y electrones (carga negativa ). Estos últimos giran alrededor de protones y neutrones como si de planetas sobre el sol se tratasen. Los electrones, únicamente por el mero hecho de su posición tienen una cantidad de energía determinada. Cuando a un electrón se le suministra suficiente energía “salta” de su posición y se escapa de la atracción del núcleo (protones/neutrones), como si la luna se escapase de la atracción de la tierra, a este proceso se lo conoce como ionización, y cuyo resultado provocará que el elemento químico cambie; no es lo mismo un H (hidrógeno) que un H+ , dicha energía se conoce como energía de ionización. Un ión es un elemento químico con más o menos electrones de los que tiene en su esta natural, gracias a ellos tenemos, por ejemplo, baterías para nuestros móviles.

Una vez hecho este breve inciso y volviendo al tema principal, existen dos tipos principales de radiación; la no ionizante y la ionizante. ¿Cuál su diferencia?, pues que la primera es muy poco energética y no puede arrancar un electrón de su órbita, en cambio la segunda sí; y esa es la peligrosa. Seguro que muchos todos os habréis hecho radiografías; que os pongan un chaleco muy pesado (de plomo) y que el técnico salga de la sala, es precisamente porque los rayos X son muy muy energéticos, nos atraviesan completamente y generan esa imagen que tanto ayuda a la medicina. Dicha radiación es nociva, por ese motivo la gente que trabaja día a día con ella no está presente en la sala  y vistes un chaleco de plomo no sólo para que no recibas más de la necesaria, si no también para que no la recibas en sitios que no es necesaria.

Como podéis ver en el gráfico, debajo de cada tipo de radiación se ve una línea curva que sube y baja, eso es lo que se conoce como longitud de onda. Las radiaciones poco intensas tienen una longitud muy larga y las muy energéticas muy corta; este hecho es otro detalle clave, la radiación de onda larga no tiene la capacidad de penetrar en nuestra piel. Algo que dista mucho de lo que los alarmistas dicen; como que puede penetrar en el cráneo de un adulto o en nuestros glóbulos rojos y provocar un cáncer de genes. (¿?)

Hay gente que vive de asustar, cualquiera podría pensar que es imposible conseguir dinero diciendo que el wifi provoca cáncer, pero no es tan descabellado. Existen cursos online por el precio de 200€ para mostrarte qué procedimientos debes seguir  para evitar el wifi gracias a fundas para móviles o pegatinas que “absorben las radiaciones” (algo, cuan lo menos, intrigante dado que sin radiaciones el móvil no puede funcionar).

Todas estas voces alarmistas generan un miedo que, en cierto casos, ha llegado a ser patológico. Ya no es tan extraño la aparición de casos de gente que afirma ser “alérgico” o “hipersensible” a la REM, aunque es algo que todavía no ha sido probado. Si bien las OMS reconoce que hay gente con síntomas, en ningún momento se pueden vincular inequívocamente tales síntomas con la REM.

“En el año 2004, la Organización Mundial de la Salud llevó a cabo un taller sobre la hipersensibilidad electromagnética. En las conclusiones de este taller se indica que, tras numerosos estudios de doble ciego bien controlados y diseñados, los síntomas de los afectados no presentan correlación con la exposición a los campos electromagnéticos. Aunque la OMS reconoce la existencia de tales síntomas, y reconoce que es preciso tratarlos, también indica lo siguiente:

También existen algunas indicaciones de que es más probable que estos síntomas se deban a afecciones psiquiátricas preexistentes o reacciones de estrés resultado de la preocupación por la creencia en efectos de los campos electromagnéticos sobre la salud que la propia exposición a campos electromagnéticos.” (Fuente: Wikipedia, OMS).

Otro miedo también muy frecuente es a las antenas. Nadie quiere una antena en su azotea por los rumores de síntomas de los vecinos de debajo y, sin embargo, para sorpresa de muchos resulta que al analizar el patrón de emisión de una antena de telefonía podemos observar como no emite hacia “abajo” hasta pasados unos cuantos metros.

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Para despedir este artículo me gustaría utilizar unas palabras muy ilustradoras de un artículo publicado en el diario El Mundo por Antonio Ruiz de Elvira, Catedrático de Física Aplicada de la Universidad de Alcalá de Henares.

“La mente humana es un tanto extraña. Recientemente hemos tenido histeria con respecto al ”ebola”. En España han muerto dos personas mayores de esa enfermedad. Mueren cada año entre mil y dos mil personas por homicidios de tráfico. Tenemos miedo de los terroristas. Mueren muchas mas personas en el mundo en accidentes aéreos que por ataques terroristas
[…]
Hay personas preocupadas por las enfermedades que puedan causar los móviles y los cables de alta tensión, pero esas personas morirán con mucha mayor probabilidad por el aire que respiran en las ciudades y con probabilidad exactamente igual a cero por las radiaciones EM de los teléfonos que utilizan, ellos o sus vecinos. Y sin embargo salen a la calle, cruzan semáforos con verde para los peatones, conducen coches y se montan en aviones, sin la menor preocupación.

Nuestras mentes son algo digno del estudio mas profundo que podamos realizar.”

Pobre radiación electromagnética, ella nos da: radio, wifi, móviles, televisión, rayos X, morenos playeros, rayos UVA, GPS, microondas, TAC y muchas cosas más y nosotros, a cambio, la hacemos culpable de nuestros males.

 

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Antonio De Ron

Me pierdo entre pantallas, teclados, cámaras y cables. Cuando no estoy enfrascado entre bits lo estoy entre píxeles. Dentro de mi hay un pequeño científico gritando cada día ¡sé curioso!

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