Punk Rock y La Joven Compañía: teatro por y para jóvenes

Fotografía de Javier Naval

Fotografía de Javier Naval

No importa si hablo de Manchester o de Madrid. Hay problemas que son libremente extrapolables. Es entonces cuando el escenario es dado a convertirse en espejo y el teatro, que diría Brecht,  en el martillo que da forma a una realidad que ya se sabe enferma desde hace mucho. No hace ni un año, yo también estaba en Bachillerato e incluso ahora, uno no consigue librase de todos esos mantras referidos a la juventud que supuestamente uno olvida llegada la ansiada etapa universitaria. Dicen (y mienten) que la gente se hace adulta a base de pasar cursos, cuando lo cierto es que incluso en la Universidad siguen existiendo quienes tan solo se preocupan por las notas; la presión de los padres sobre sus hijos respecto a los estudios; el imbécil de turno que sigue intentando impresionar a los demás (y a ellos mismos) a base de excederse con los más débiles y el brillate y, sin embargo, marginado. El proyecto de La Joven Compañía se centra precisamente en dar protagonismo a los problemas referidos a un sector de la sociedad que no entienden de nacionalidades y que, sentándolos en sus butacas y subiéndolos a su escenarios, consiguen demostrar que al teatro, en efecto, le queda mucha vida.

Fotografía de Javier Naval.

Fotografía de Javier Naval.

Punk Rock, escrita por el británico Simon Stephen, es la obra que actualmente están representando y en la cual se abordan los problemas  de un grupo de jóvenes que, en su último curso de instituto y bajo la presión de las pruebas de acceso a la universidad, logran retratar una realidad a la que todos pertenecemos o lo hemos pertenecido. Bajo la dirección de José Luis Arellano, los actores consiguen crear una atmósfera contaminada por la rabia, subordinándose a la interpretación, el efecto creado por la música de Linkin Park y las imágenes que, proyectadas en escena, desnudan esos mundos interiores de los protagonistas a los que el diálogo no alcanza.

Desde el desarrollo psicológico de unos personajes que se corresponden a los arquetipos del adolescente común, la obra consigue desarrollar y mantener una tensión que termina por estallar al final de la obra. Es quizás esto, junto con el monólogo del objeto de burlas del instituto -que más que hablado parece escupido por la gran expresividad que el actor le concede-, uno de los puntos clave de la obra. Resulta que lo que parece presentarse como una muestra de lo que tan solo pretende reproducir los tópicos de cualquier  drama de adolescentes, termina por ofrecer una fuerte carga emocional frente a la cual, los grupos de secundaria a los que la compañía invita a la obra, se sienten especialmente vinculados por corresponderse algo no ajeno a ellos mismos, sino a una realidad en la que toman parte día a día. Y es que La Joven Compañía, a sabiendas de que quien muere no es el teatro, sino los espectadores, ha logrado demostrar que sí es posible acercar al público joven a un arte al que muchos, equivocados, dicen enterrado.

 

 

Punk Rock se representa hasta el 4 de diciembre en el Centro Conde Duque de Madrid:

-Martes a las 10h y 12:30h.

-Viernes a las 11h.

-Jueves, viernes y sábados a las 20h

 

Para saber más acerca de La Joven Compañía: www.lajovencompania.com

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Nací en el Portonovo del 1996 y lo que escribo es, probablemente, patológico.

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