Reflexiones sobre ‘Rich and Poor’ de Jim Goldberg

 

 

1

“Esta fotografía dice que somos una familia emocional y unida, como los tres mosqueteros. La pobreza apesta, pero nos une”.

 

 

El fin de semana pasado estuve en el Museo de Arte Moderno de San Francisco. Entre Litchensteins, Warhols y Matisses, hubo un proyecto fotográfico que se llevó toda mi atención. Y me quedó sonando por el resto del día, hasta ahora que decido poner en palabras mis reflexiones sueltas sobre la obra. Se llama Rich and Poor y su autor es el fotógrafo californiano Jim Goldberg. La obra está compuesta por fotografías de individuos retratados desde sus casas que pertenecen a dos extremos de la esfera social: el de aquellos sumidos en la pobreza dentro de un país “primermundista” y el de individuos económicamente bien posicionados. No es el hecho de darle luz a estas dos clases sociales generalizadas, la rica y la pobre, sino la genialidad de cómo lo hace, lo que logra impresionarnos. Desde una mirada real y objetiva, y sin romantizar o caer en la porno-miseria, Goldberg alcanza a mostrar a través de las miradas de los fotografiados eso que no discrimina el dinero: las preocupaciones del ser humano. Preocupaciones como las relaciones emocionales, los vínculos familiares, los sueños propios, la necesidad de amor, la depresión, la adolescencia o el complejo universal de la sexualidad.

 

 

 

2

“Para Jim. Se que tu trabajo será un gran éxito! Yo estoy rodeada de afluencia. A veces me da vergüenza cuando pienso en cómo se siente ser privilegiada – pero nosotros hacemos nuestra parte a través de actos filantrópicos. Extraño la aventura Me gustaría viajar, pero mi vida es muy estructurada. Esta foto me hace sentir fatigada”.

 

 

 

Jim Goldberg se describe a sí mismo como fotógrafo de documental narrativo. Es decir, contador de historias, excavador de memorias, y más que un curioso sobre la vida ajena, un ser humano sensible ante el Otro. Goldberg lleva el retrato fotográfico al paroxismo de la intimidad, al puro deber ser. Siempre pensé que la fotografía de retrato debe apuntad a la máxima intimidad del sujeto y el espectador. El fotógrafo logra trasladar un concepto tan general como la riqueza y la pobreza a un plano individual, preciso, a evocar una sola vida, una sola historia que represente la universalidad de estos dos conceptos. Un proyecto que tarda ocho años en completarse, del 77 al 85, muestra la total entrega y minuciosidad del artista con su obra. Cada una de las fotografías está firmada con un mensaje simple y directo, a la vez triste y melancólico que deja en evidencia que el sujeto es un ser humano viviente, con ideas, miedos, historias, deseos.

 

 

3

”Amo la foto. Soy un homosexual. Tal vez si le envío una de las fotografías que tú me diste Jim, a mi sobrino, él entendería cuán duro está luchando su tío”.

 

 

El fotógrafo se aleja de sobremanera de obra, y le da completo protagonismo y voz al sujeto que no es resaltado desde su alteridad sino más bien permite al espectador tener una experiencia de cercanía con el momento del sujeto fotografiado, a través de una fotografía.

 

Si eso no es magia, entonces no sé que es.

 

 

4

“Yo sigo pensando que salió mal. No tenemos nadie con quien hablar ahora. Sin embargo, yo no permitiré que esta soledad me destruya. TODAVÍA TENGO MIS SUEÑOS. Me gustaría una casa elegante, un esposo amoroso, y la riqueza a la cual estoy acostumbrada”.

 

El artista se aleja de las nociones que separan al rico y al pobre, como dos grupos distintos y mediante un acercamiento desde el sujeto, trasciende las carencias o la abundancia de lo material y se inmiscuye en lo inmaterial de todo ser humano, donde los problemas pasan a un plano de igualdad: los sueños, un esposo amoroso, la aceptación social de ser homosexual, la soledad, el contacto familiar a pesar de la pobreza, la gratitud o las imposiciones sociales que llegan con ser rico o pobre.

 

 

5

“Esta es la América afluyente. Esta foto es sobre tener todo lo que quiero. Yo no tengo que luchar por nada, pero me gustaría luchar.  Desearía poder decir que estoy interesado en cambiar la condición humana, pero todo lo que veo me dice que nada funcionará, especialmente si se entromete en mi felicidad”.

6

“Me siento cómodo. Tengo nuevos juguetes muy seguido. Puedo ir a Francia. Algunas personas nisiquiera pueden hablar francés. ¡Soy suertudo!”

 

 

 

7

“Es algo apestoso vivir en este hotel. No tengo nada solo $10. Sigo esperando a alguien que venga a mi puerta y me de plata. Pero nadie nunca vendrá”.

 

 

 

y han pasado más de treinta años desde la publicación y la esperanza de Golding de que esta exposición cerrara las brechas entre ricos y pobres (aunque, paradójicamente, fuese expuesta  en galerías y museos millonarios), o sensibilizara a quienes pueden hacer algo al respecto se atenúa y se pierde.

 

En una California donde ocurren cambios masivos dado a el enorme influjo de dinero de la industria tecnológica, desplazando habitantes que no alcanzan el nivel de vida multimillonario de la industria, nos hace pensar que nada ha cambiado ni tiene prospecto de cambiar. El mismo Golding lo dijo: “Creía, realmente creía, que mis fotos permitirían a la sociedad ver lo que estaba pasando para arreglarlo entre todos. Soy menos ingenuo ahora: me enfrento a diario con el hecho de que las condiciones para los ricos y los pobres no han cambiado mucho desde que este libro fue publicado por primera vez. Pero no puedo olvidar el deseo, el impulso, de creer en una sociedad donde las cosas van a mejorar. Si no sucede, tengo al menos la esperanza de que mis fotografías y las personas que salen en ellas pueden todavía hablar por sí mismas“.

 

 

 

Artículo escrito por María Angélica Barrios. Estudiante de Ciencia Política y Comunicación Social en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. Fotógrafa amateur, directora de cine frustrada. Amante de la filosofía, literatura y el arte.

 

 

 

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (1 votos, media : 5,00 sobre 5)
Cargando…

Comentarios

Comentario

Be first to comment