Selfie vs. autorretrato

Es hora de que llamemos a cada cosa por su nombre. La mayoría de la gente confunde los términos de selfie y autorretrato. De hecho, muchas páginas webs definen el selfie como “un autorretrato realizado con una cámara fotográfica, típicamente una cámara digital” pero no nos equivoquemos.

El famoso selfie nace con la revolución de las redes sociales. Se trata de tomarse una fotografía a uno mismo con una cámara o con un teléfono celular. El selfie puede ser de uno mismo solo, o acompañado con más personas. Es un ejercicio instantáneo, principalmente para mostrar el momento y/o lugar donde se encuentra la persona. Se dice que el selfie  es signo de la actual adoración a la individualidad, el culto al yo, el amor propio, el ego.

Un selfie no implica una programación y/o ensayo de sí mismo. Consiste en utilizar el dispositivo que tengas en ese momento y hacer la foto. En este caso, la foto no es hecha por el propio sujeto, sino que es el aparato el que la hace. Es un mecanismo automático. Tan solo apretar la tecla de disparo y ya lo tenemos listo para compartirlo. En los selfies no se mide la luz, ni el enfoque, ni la profundidad de campo, ni tan siquiera se estudia el propio rostro. Lo más común es poner los labios como si estuvieras lanzando un beso. Los hay que prefieren mostrar sus vientres planos en lugar del rostro. Algunos utilizan el espejo de su cuarto de baño para hacerlos. Los hay para todos los gustos. Un selfie no evoca ningún sentimiento, no esconde ninguna historia, no provoca ningún tipo de emoción. La mayoría de los casos es realizado para compartirlo en redes sociales a modo de “yo estuve ahí”.

Selfie

Selfie

 

 

 

 

 

 

Ahora bien, el autorretrato sólo comparte con el sefie que es una “autofoto”, pero nada más. Un autorretrato es un ejercicio donde el artista muestra su ser. Analiza, programa, trabaja, edita, ensaya, investiga sobre sí mismo. El artista se presenta con la pretensión de ser un objeto al que merece la pena observar y estudiar dentro de la imagen. Un autorretratista es un fotógrafo y modelo a la vez. No sólo tiene que saber disparar una foto (ajustar velocidad, abertura del diafragma, sensibilidad ISO, enfoque, etc.) sino que también debe exponerse a la cámara con el fin de ser examinado más allá de su rostro. Es uno de los ejercicios de análisis más profundos que puede hacer un artista. Implica examinar el rostro y conocerse hasta tal punto que la expresión que tenga en ese momento se traduzca a la fotografía. Es una representación de las emociones, una actualización exterior de los sentimientos internos, un complejo auto-análisis y una auto-contemplación que otorgan inmortalidad al artista.

Los autorretratos esconden verdaderas historias. Muchos de ellos logran despertar emociones a primer golpe de vista. El autorretrato está íntimamente ligado a la autobiografía del artista. Muchos lo utilizan como un canal de expresión para inmortalizar el momento. Un ejemplo es de la fotógrafa rusa Anastasia Chernyavsky, donde se autorretrató para superar su doloroso problema con la lactancia “mi hija me veía llorar seis veces al día y decidí tomar una foto de eso para poder recordar un mejor sentimiento de este proceso de amamantar“. Una foto cargada de fuerza y sensibilidad que no deja indiferente a quien la observa.

Anastasia Chernyavsky

Después de este breve análisis entre selfie y autorretrato, ¿con cuál te quedarías tú?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Diseñadora gráfica de profesión y fotógrafa de corazón. Soy de las personas que piensa que la inspiración nace trabajando. Últimamente intento escribir historias con luz, pero no soy maga.

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