Sexo En Nueva York, más que una ficción

Sexo en Nueva York es una de las series míticas de la televisión. Fue estrenada en junio de 1998 y aunque sirvió para llevar temas hasta ese momento tabú en la pequeña pantalla, ¿Somos consciente de todo lo que representa la serie?

Se trata de una comedia de situación con elementos dramáticos. Una ficción que en ocasiones ve escondido su trasfondo por una capa de frivolidad que la envuelve. La serie se basa en la vida de cuatro amigas, con acomodadas posiciones económicas que viven en Nueva York, y que pretenden mostrarnos las dudas y problemas emocionales que pueden sufrir.

Sexo En Nueva York, mucho más que una ficción

Es fácil caer en la trampa de ver la serie como una falacia de la vida real. Mujeres sin apenas problemas que basan toda su felicidad en vivir una vida desenfadada llena de lujos y caprichos.
Pero por encima de las marcas que vestían las protagonistas o los apartamentos imposibles de pagar, nos presentan un retrato de cuatro mujeres que nos comparten sus dudas más allá de que zapatos ponerse. Mujeres independientes que logran el éxito sin hombres pero que no paran de plantearse si su felicidad se basará en ellos.

A medida que avanzan las temporadas “Sexo en Nueva York” se convierte en un escaparate perfecto de tendencias, en el mejor anuncio para las firmas de moda que encuentran en las 4 protagonistas sus mejores modelos. La ciudad también se beneficia de las escenas en calles y bares, de la visión de una urbe cosmopolita donde cualquiera puede triunfar. Todo ello creó un envoltorio perfecto para que miles de mujeres, desde adolescentes a las más entradas en años, anhelaran una vida llena de diversión en la ciudad que nunca duerme. Pero no todo son destellos.

Sexo En Nueva York, mucho más que una ficción

Debajo de esa visión divertida y desinhibida, la vida de las cuatro protagonistas nos lleva a cuestionarnos temas controvertidos, resueltos en la mayoría de las ocasiones con un humor brillante. Hasta ese momento las mujeres en televisión nunca habían hablado tan abierta y claramente sobre sexo, ni habían enseñado tanto su propia sexualidad. “Sex and the City” abrió camino y enseñó como era la intimidad de las mujeres sin clichés. Reflexionó sobre temas como el aborto, la maternidad en solitario,el cáncer, la homosexualidad en las altas esferas o cómo ser más fuerte económicamente que tu pareja. Temas nunca antes abordados de manera tan explícita para el gran público.

Diez años después del final de la serie todavía siguen emitiéndose regularme. 6 temporadas que ahora son vistas como una vida imposible de llevar a cabo, mujeres adineradas vistiendo alta costura en Nueva York, pero es importante situarse en la época de la serie. A principios del 2000 la economía mundial no era la misma de ahora, la sociedad no era misma, ni siquiera la tecnología era la misma. Por eso es importante no basarse en la vida que llevan las cuatro amigas y centrarse en sus experiencias, en las dudas vitales que tienen y en cómo se sienten en las diferentes etapas de su vida.

Sexo En Nueva York, más que una ficción

Sexo en Nueva York ayudó a dar visibilidad a temas difíciles de mostrar en televisión hasta el momento con humor y una dosis de esperanza, por ello, independientemente del envoltorio, siempre será una serie recurrente. En los últimos años se ha intentado repetir el éxito con una fórmula similar: mujeres, modas y sentimientos, pero ninguna ha tenido la misma acogida por parte del público. Y es que además de unas tramas interesantes la serie cuenta con unos personajes elaborados, un casting excelente y unos guiones ingeniosos. Una serie con la que mujeres de medio mundo se identificarán, por encima de la vida que vivan.

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