Siete colinas, símbolos de la magia de Lisboa

El encanto de la fábula flota en la atmósfera de Lisboa, la ​ histórica ciudad capital de Portugal​ , que fascina entre fados, colores y el “Sotaque” del idioma que expresa la amabilidad de sus habitantes. La ​ fundación de Lisboa está envuelta en leyendas. Así, se cuenta que fue ​ Ulises​ , el legendario héroe de la mitología griega, quien llegó a la desembocadura del río Tajo cuando debió huir de Troya y estableció allí una ciudad. Algo más realista es la versión de los historiadores, que atribuyen el surgimiento de Lisboa a los fenicios, quienes la llamaron Puerto Sereno. Y no les faltaba razón. Además de las siete colinas, que exploraremos a continuación, Lisboa cuenta con un puerto excepcional sobre el Mar de la Paja, la gran bahía así conocida por las luces en las que se deshace el sol al reflejar sobre el mar.

El hechizo de las siete colinas lisboetas

Entre los sucesivos colonizadores de Lisboa estuvieron los romanos, quienes la embellecieron y la llamaron ​ Olissipo​ , mientras evocaban las siete colinas de Roma en este hermoso lugar. Lo cierto es que desde estas elevaciones podemos contemplar el atractivo de Lisboa en todo su esplendor, y descubrir sus secretos.

Castillo-São-Jorge

(Foto: Duncan Rawlinson)

La ​ Colina de São Jorge o del Castillo, lugar donde nació la Lisboa de hoy y se han encontrado vestigios de la antigua ciudad romana. Desde este punto, el Castillo de San Jorge o el Castelo, construcción de estilo árabe emblema de Lisboa, domina la ciudad.

Alfonso-Henriques

(Foto: René Querin)

Su interior, bien conservado, acoge a la estatua de ​ Alfonso Henriques​ , primer rey de Portugal. En esta colina se extienden los barrios del Castelo, de la Mouraria y parte del barrio de la Alfama.

Colina-Santo-André

(Foto: Alessandro Grussu)

El barrio de Graça se encuentra en la ​ Colina de Santo André​ , la más elevada y tradicional lugar de residencia de la nobleza. Desde el mirador de Graça se disfruta de los más fascinantes atardeceres de Lisboa. En esta colina aparece otro mirador, el de ​ Nossa Senhora do Monte​ , desde el cual también se aprecian vistas excepcionales.

Mirador-Santa-Luzia

(Foto: Marta Vieira Pereira)

Entre los miradores de Lisboa destaca el de ​ Santa Luzia​ , que presenta una bella decoración de azulejos del siglo XVIII, elementos típicos de Portugal, una pérgola y un bonito jardín. En el lugar también se puede visitar una pequeña iglesia. Este mirador se encuentra en la ​ Colina de São Vicente​ , y desde aquí se aprecian vistas espléndidas del Monasterio de San Vicente y del barrio de la Alfama.

Adamastor

(Foto: Marcelo Braga)

Para alcanzar la cima de las colinas existe una red de tranvías (el 28 es toda una institución), complementada con tres funiculares y el elevador de Santa Justa, que también es válido como mirador para contemplar el corazón de la ciudad. Este elevador se encuentra en el área del Lago do Carmo, donde se alza la ​Colina de Chagas​ . Allí está la Rúa das Chagas, a partir de la cual se entreteje una red de calles y callejones llenos de historia. Por estos lugares se movían los poetas Luís Vicente y ​ Camões y, más tarde, ​Pessoa y ​ Eça de Queiroz​ . Esta colina quedó con su forma actual después del hundimiento del año 1597, que la separó de la ​Colina de Santa Catarina​, donde se encuentra el mirador homónimo, conocido también como ​ Adamastor​. Constituye el mejor lugar para contemplar los barcos y el río, y es uno de los lugares preferidos de los lisboetas a la hora del relax, sobre todo de los jóvenes, así que la zona ofrece gran animación tanto de día como de noche.

Mirador-Sao-Pedro-Lisboa

(Foto: Andrea Puggioni)

El Barrio Alto, imagen de la Lisboa alternativa con sus graffiti, su ropa tendida y sus bares bohemios, que son sitios clave para escuchar los mejores fados de la ciudad, se explaya por la Colina de São Roque​ . Aquí se encuentra el mirador de ​ São Pedro de Alcántara​ , desde el cual se disfruta de vistas magníficas del Castelo, de la Sé o Catedral de Lisboa, del Tajo y de las zonas modernas de la ciudad.

La Lisboa nueva se distribuye por los alrededores de la Plaza Marqués de Pombal y por la zona del Parque de las Naciones. Desde este mirador también se aprecia el barrio de La Baixa, céntrico y animado, que concentra a la mayoría de los comercios y del entretenimiento que brinda la ciudad. A continuación del Barrio Alto está el Chiado, que revela el mismo ambiente relajado pero en un estilo más elegante. Se le conoce como el “Montmartre” lisboeta.

Catarina-de-Bragança

(Foto: Sérgio Duraes)

Finalmente, Lisboa presume de la ​ Colina de SantAna​ , la elevación central. Alberga al área que discurre desde el Campo Mártires da Pátria hasta la Plaza da Figueira, y en ella se encuentra el mirador del jardín de Torel, un espacio distinguido rodeado de varios palacios, entre ellos el que ocupó ​ Catarina de Bragança​ en el siglo XVII.

Enigmática, multicultural y pintoresca, Lisboa es una ciudad seductora que, con su singular belleza, atrae irresistiblemente a infinidad de turistas. En sus escenarios siempre hay algo para hacer, para disfrutar, para descubrir, desde saborear un pastel de Belém hasta ascender a sus miradores, visitar sus monumentos y museos o salir de marcha noctámbula en el Barrio Alto. Por fortuna, el alojamiento en la ciudad de ​ Lisboa se encuentran entre los más asequibles de Europa y alojarse en es sinónimo de integrarse a la vida de la ciudad, desentrañar sus misterios y descubrir su esencia, a través de su dinámica cotidiana, de su gastronomía y de la cultura que aflora en sus barrios, bien diferenciados.

Fuente Imágenes: Wikimedia y Flickr.

Foto de Portada: Paulo Sande
Autora: Patricia Rodríguez Alcántara.

 

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