The Cavern Club diciembre 2014

1 de diciembre.

Sr.- Falta poco, tres semanas para saltar al ruedo. Este año llega antes que nunca.

 

2 de diciembre.

Sr.– Pocas voces hay en el mundo con esta habilidad para realizar versiones. Esta en concreto confío que sea todo un descubrimiento para los que os gusta el blues y el jazz muy, muy melódico. Se llama Bettye Lavette y es bastante desconocida en España. Llegó a mí por un álbum de versiones de temas clásicos británicos que encontré en algún sitio por 6,95. El mensaje no es suyo, pero su voz te llega al alma cuando dice: “¿No es una lastima? ¿Cómo nos estamos haciendo daño? ¿Cómo nos olvidamos de dar más que recibir? De verdad, ¿no es una lástima?”.

Entre otras versiona Nights in white satin, wish you were here o it don´t come easy. Y todas con mucha maestría.

Espero que os guste.

5 de diciembre.

Srta.- Conocí a este grupo siguiendo un poco lo que comenzó siendo un proyecto tímido pero con fuerza llamado PregamingRadio, y que según pasaba el tiempo se convirtió en mi forma de encontrarme con nuevas y prometedoras bandas.

Ahora supongo que está aparcado, porque una de las componentes del duo de pregaming, Ade, forma parte ahora del cuarteto del que venía a hablaros, Deers, junto con Carlotta, Ana y Amber.

Y son buenas buenas.

6 de diciembre.

Srta.- ¡Feliz 6 de diciembre!

 

8 de diciembre:

Sr.- Cuando me despierte me gustaría ser el hombre que despertara a tu lado. Cuando salga sé que seré el hombre que vaya junto a ti. Si me emborracho sé que seré el hombre que se emborrache contigo.  Si me enfado serás la única persona capaz de calmarme. Cuando estoy trabajando sé que estaré trabajando duro para poder estar contigo. Cuando llegue por la noche a casa, me gustaría ser el hombre que regresa a tu lado. Cuando sueñe, sé que será un sueño en el que sueñe pasar más tiempo contigo.

Y cuando envejezca, sé que seré el hombre que envejezca a tu lado. Porque caminaré 500 millas (o 657 km…) (o 1200 maldita sea) para ser el hombre que llame a tu puerta.

Oh, vaya… Bah, no creo necesitar poner comillas.

 

12 de diciembre

Sr.- “Happy birthday Frank”

 

13 de diciembre

Srta.- Esta canción es cuanto menos preciosa.

 

14 de diciembre:

Sr.- Bueno, no me juzguen que en esta vida hay que escuchar de todo. Locuras también. Ahí va una cosa muy, pero que muy rara. (Sino les gusta les prometo Led Zeppelin para la próxima, que también hace mucho que no se pasan por The Cavern Club.

17 .

15 de diciembre.

16 de diciembre.

Sr.- ¿Conocéis la sensación de cambio? Cuando sois testigos del inexorable paso del tiempo, esa gota que con años y paciencia agrieta la piedra. Generalmente el cambio de forma o esencia ( o una confinación de las dos) es algo imperceptible. ¿Pero y cuando eres consciente de que está ocurriendo? Poco a poco cambiar cosas, frases, morfología, carácter, precauciones que ahora se toman, dejas de ser un inconsciente. O empiezas a serlo porque estás pasado de vueltas y de todo. Tu barriga empieza a aflorar en su vertiente más cervecera, tus pulmones se resisten a años de trabajo y tabaco. O con 50 te vuelve un loco de las “protes” y de tanto padel acabas por volverte un chaval. El cambio es lento. Pero, ¿y cuando puedes ver que se está produciendo? ¿Y si no te gusta? ¿Y si sí te gusta- te encanta- pero tienes miedo de que no guste? ¿Y si un cambio en ti produce un cambio en tu entorno? Entonces no debe gustarte el cambio. ¿No? Estoy hecho un lío. Fíjense si cambio que ahora escucho al Bowie.

 

17 de diciembre:

Sr.- “¿Estamos contentos?” “Estamos contentos”. Realmente no tiene nada que ver, pero pensad conmigo: ¿cuándo estamos  contentos? Pues tal vez cuando tenemos motivos para dar las gracias. Pero a veces, te sientes tan agradecido que la palabra agota su significado, anda todo su recorrido y tras la pronunciación de sus dos sílabas se convierte en una palabra ingrata. Insuficiente, cuanto menos. Y eso mismo pasa con el amor, porque a veces sabemos que un “te quiero” se queda corto: y maldices al idioma castellano por no tener una palabra que transmita lo que sientes por dentro. Cuando puedes acompañar las palabras de una respuesta física- como un abrazo fuerte para lo primero, o un beso para lo segundo; o tal vez una lágrima de felicidad, con ambos- estás algo más cerca del entendimiento que buscas. Pero cuando no, cuando las palabras se agotan- y no te sientes con cabeza para inventarlas nuevas- puedes utilizar otras. Sin sentido. Si son bonitas, y transmiten algo, son tan valiosas como un “gracias” en sí mismo. Las palabras significan lo que significan, pero pueden hacer sentir lo que nosotros queramos sentir con ellas. Por eso para mí, las margaritas son coronas, los bancos, colinas; las cabinas, regalos. Un frasco es felicidad. Y yo quiero que las “bicicletas” sean “lo feliz que soy”. Porque solo depende del punto de vista.

 

cant-buy-happy

 

 

21 de diciembre:

Srta.- De nuevo,

“reescribiendo la espiral de prometer hacerlo bien,
de cometer un nuevo error, de no saber pedir perdón o pedirlo demasiadas veces.”

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Comentario

Trasnochada caballerosidad. Cinéfilo y melómano, estudiante de derecho en su tiempo libre. ☐ Bodrios infumables. ★ Típica película de domingo. ★★ Buenas películas, de las que aportan algo. ★★★ Obras maestras. Estas maravillas irrepetibles. ☞ Cinéfilos. ¿Te gusta el cine?

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