The Cavern Club marzo 2015

1 de marzo

2 de marzo

3 de marzo.

Sr.- Anoche vi una película que se llama Las ventajas de ser un marginado. Sólo hay algo que lamento terriblemente: y es haberla visto en castellano. Sé, viendo a los personajes, que sus voces serían mucho más coherentes en VO, y que habría mejorado enormemente mi gusto por la película. De todas maneras, me hizo pensar, me hizo sentir, me apasionó, me intranquilizó, lloré. Y sé que no es para tanto, la verdad. Algo tópica, incluso. Pero no pude con la historia del protagonista. Su vida me hizo hasta algo de daño, de ese que te hace una buena película.

Mis impresiones las compartí con la Srta. después de ver la película, hasta quedar dormido. Hoy me he despertado con una sola cosa en la cabeza: unas canciones que tenía olvidadas y que salen en la película, porque los propios protagonistas las interpretan.

4 de marzo:

Sr.- Hoy fue un día importante en la historia social del ser humano. Y además su importancia viene determinada por haberse sacado de contexto. Si se piensa, podría haber sido un día sin más. Un 4 de  marzo, cualquiera, pero de 1966. Pasaron 4 meses y el comentario cruzó el charco desde el RU para llegar a America. Allí, miles de personas, atendiendo a la frase y no a la conversación, descontextualizaron su significado y denostaron a su autor.

“Los Beatles son más populares que Jesucrito”. No sé si conocéis o no la frase, pero ahí la tenéis. La dijo John Lennon y fue quemado en una de las cruzadas represivas más injustas de la historia de la música, y marcó- en mi opinión- un hito: la demostración de que la sociedad mundial nunca volvería a ser la misma porque había aparecido los 4 de Liverpool. La cita la pueden interpretar como quieran, la música también:

5 de marzo:

Sr.- “No hay nada noble en ser superior a los demás. La verdadera nobleza consiste en ser superior a tu antiguo yo”

El descubrimiento de esta cita viene acompañado del descubrimiento de un nuevo género: el deep house.

6 de marzo:

Sr.- Adoro ser consciente del cambio. Volver la vista atrás y ver un progreso- o regresión, en ocasiones- que marca la diferencia entre lo que eras y lo eres. Y aún me gusta más cuando alguién se sorprende. Te cruzas con una persona y te ve con la misma camisa, los mismos vaqueros, que conjuntas con aquellos tenis marrones; haciendo un uniforme que vistes desde el bachillerato y te dicen: “La misma ropa, ¿eh? Nada cambia”. En ese momento puedes pensar que sí, sí cambia. Porque no eres el mismo y esa persona no lo sabe. Y entonces sonríes porque te alegras. Eres consciente del cambio. De la mejora. Del avance.

y eres feliz.

7 de marzo.

8 de marzo:

Sr.- Hacía Reverte una reflexión genial, en una entrevista que le hicieron: “Es que la honradez no tiene que ver con la maldad, son cosas distintas. No siempre se tiene clara esa línea porque, a veces, piensas que un demagogo presuntamente honorable puede ser más deshonesto que un asesino consecuente, que piensa que lo que está haciendo puede cambiar el mundo para mejor.” Es un tema delicado, que me trajo a la memoria una conversación que mantenía a propósito de unos canallas con los que convivo, y motivo de aquella me decía un amigo: “no tiene nada que ver ser una persona difícil de tratar con ser un perfecto gilipollas”. Y que razón tienen, él y Reverte. Que difíciles son los temas delicados, en los que la línea es difusa, e incluso a veces inexistente.

Aquí la línea que cruzamos es la del amor, que gracias a Dios no tiene nada de difusa, ni para mí ni para J. Cash. Yo también cruzaba la línea, “porque admito estar loco por ti. Y como eres mía, cruzo la línea”.

9 de marzo:

Srta.- Revisaba el otro día una lista de propósitos por cumplir antes de los 19 que redacté hace unos años, y caí en la cuenta de que mi yo del pasado es imbécil. Y digo es porque continúa entre nosotros,  asesorándome desde algún lugar remoto de mi consciencia, incitándome a cometer actos estúpidos e impulsivos sin motivo alguno, bajo la excusa del “todo pasa”, que con frecuencia me jacto de poder emplear en los momentos difíciles, pero del que me aprovecho cuando meto la pata hasta el punto de darla por perdida. Los propósitos que escribí podían ser de tu prima, querido lector, o de cualquier otra persona, no míos ni para mí, eso desde luego. Pero lo bonito de todo este asunto es que da igual. Da igual el extraño camino que mi yo del pasado hubiese trazado para mi. Da igual habérmelo saltado con consciencia absoluta. Da igual porque ahora estoy aquí, quieta, boca arriba, con alguien que sujeta mi mano, que agarra mi hombro, acaricia mi pelo, y que gira conmigo, y da igual el plan, el camino. Importa el ser, el poder ser lo que sea, y elegir, de entre todas las cosas que se pueden ser, ser a su lado.

10 de marzo:

Sr.- Cuando alguien escriba para vosotros algo así de sentido, y tan pleno de valor, agarradle. Agarradla. Girad con ella. Cuidaos. Haced ejercicio del arte del “mimo”. Deberéis ser conscientes de que sois, algo que se olvida con frecuencia; y viviréis dos vidas que en realidad son una sola. Vuestra realidad se duplicará, seréis más completos, mejores. Y todo adquirirá un color cálido, como los amarillos y dorados y verdes, de vuestro primer Otoño; o como los rallos de sol que empieza a dar la primavera. Algún día tendréis eso: sin los extremos calores del verano y sin volver a tener jamás frío en el invierno. Todo será como tiene que ser. Y entonces: comprenderéis el amor. El grado último del amor. Mucho más allá de las pasiones, de la lógica, de la razón, del sexo, de la risa, de las manos entrelazadas, de todo. Seréis los protagonistas de vuestra elección: la que sea. Es indiferente. Sólo importa que sea a su lado.

11 de marzo.

12 de marzo.

Sr.- ¿Adivináis quien ha llegado a Pontevedra?

13

14

15

16 de marzo.

Sr.- Brindo por el mejor peor fin de semana de la historia, uno de esos en los que resbalas con una monda de plátano, te caes y te haces daño; ¿pero y si quien te acompaña se ríe, te tiende una mano y, una vez de pie, reís los dos? No sé si me explico. Positividad, flexibilidad. Amor.

17 de marzo.

Sr.- Estoy preparando una nueva lista de Spotify. La temática no puede unirse por casi ningún trazo- musical- común. Pero con echarle un vistazo a los temas, el lector hábil se dará cuenta de que va la copla.

18 de marzo.

Sr.- Madre mía. Uno se pone a revisar sus favoritos de Spotify y descubre que hay canciones que se remontan a junio del año 2011. ¡Qué van 4 años de gusto musical! Es impresionante. Un viaje en el tiempo maravilloso. Por ejemplo: esto.

Me pasé un mes ininterrumpido escuchando esto.

19-23 de marzo.

25 de marzo.

Sr.- Ya desde luego parece que lo hago a propósito. Que es todo desidia. Que es desgana, y falta de interés. Pero no. En absoluto. Nada más lejos de la realidad. Uno se enfrenta a la sequía; y debe hacerlo al mismo tiempo que corre una carrera contra reloj por el desierto, al sol con vaqueros y esquivando cactus. Es demasiado, amigos; es demasiado. La vida personal, estudiantil, editorial, familiar, (especialmente familiar), social… Uno llega al límite, y vuelven a subir las dudas: aquellas temidas dudas de sí uno es realmente tan bueno como le han hecho creer que es.

 25-31 de marzo.

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Comentarios

Comentario

Trasnochada caballerosidad. Cinéfilo y melómano, estudiante de derecho en su tiempo libre. ☐ Bodrios infumables. ★ Típica película de domingo. ★★ Buenas películas, de las que aportan algo. ★★★ Obras maestras. Estas maravillas irrepetibles. ☞ Cinéfilos. ¿Te gusta el cine?

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