The Cavern Club noviembre 2014

1 de noviembre:

Sr.- Ellos se formaron en 1976 y hasta la fecha de hoy no eran mucho para mí. Un simple sonido de fondo con algún que otro tema brillante, pero que no había conseguido calarme realmente. No encontraba ni la profundidad en sus letras, ni la magia en sus guitarras; mucho menos la compenetración entre ambas. Jamás se me habría ocurrido pensar que pudiera existir tanta coherencia y compenetración entre lo que expresan música y voz, armando un sentimiento por canción. Es realmente asombro pararse a leer los títulos de sus canciones, lo oculto tras el velo con el que les cubría.

Sigo siendo incapaz de decir mucho más, pero ya pueden quedarse tranquilos: que U2 ha venido a The Cavern Club para quedarse.

2 de noviembre:

Sr.- ¿Puede el amor ser cosa de retos? No lo sé. No debería. Hay Esperanzas, y hay sufrimientos. Noches en vela. Palabras de dos sentidos. Dos sentidos detrás de todas las frases. Equivocaciones. Muchas equivocaciones. Y, al final de todo, la certeza de que lo bello suele hacer daño. Algo para recordar y tener presente: el amor no será un reto; pero superar su ausencia es la más ardua de las tareas.

Muchas suerte amigo mío. Mucha suerte.

4 de noviembre:

Srta.– Hay cosas bonitas en el mundo, señores. Hoy 4 de noviembre, ha comenzado a hacer frío en el sur del país. Disculpas a los del norte, hola a los jerseys por fin. Y antes de que esta columna parezca un ascensor (chiste fácil), ¡que suene música!

Y que suene Mourn.

5 de noviembre:

Sr.- Hoy cosas feas en el mundo, señores. Ayer 4 de noviembre, comenzó la época estival en la ciudad de Santiago.
No me disculpo con nadie, será bonito, pero es un rollo. Resulta que- tal y como me dijo un veterano de mi colegio mayor en mi primer año en la ciudad- “¿Ve el sol, novato? Pues mírelo bien porque llegará un día entre octubre y noviembre en el que se ocultará detrás de las nubes y no lo volverá a ver hasta abril”.

Pues acertó. Y volvió a acertar al año siguiente, aunque en esa ocasión era yo el que trasladaba el consejo a un nuevo novato santiagues. Pues ha llegado noviembre y empezó a llover. Y lloverá y lloverá.

Bah, soy un quejica. En el fondo me encanta la atmósfera. Pero de eso hablo otro día.

6 de noviembre:

Srta.- “Tiene un río que sale de su boca y aunque ponga mi mano sobre sus labios no se detiene, no calla y las palabras saltan a través de mis dedos cada vez más fríos. Le huele el pelo a sal y a viento. Cualquiera podría esconderse ahí, entre sus rizos, sentir el ir y venir de lo que piensa, buscar refugio en la curva de su cuello, colgarse de sus clavículas, mirar desde abajo la línea de su mandíbula. Hacerse pequeña, pequeña y desaparecer entre los pliegues de uno de sus jerseys, quedar atrapada en su ropa, hacer de su cuerpo una casa y esperar, a que el tiempo pase y no pase nada.”  

 

7 de noviembre:

Sr.- “I beg you babe (…) Just treat me right. Baby please, make a change. Baby please, make a change. Baby please, make a change. I thing It´ll do you good”. Esta canción es del álbum Let them talk, de Hugh Laurie. Este actor (El doctor Gregory House) es además un músico de blues y jazz de una calidad exorbitante, que toca y canta con una maestría que envuelve. Sus pianos, guitarras, melodías. Esos blues versionados con acierto u obras como esta en las que plasma la esencia misma del sonido de Memphis o del Missisipi. En esta ocasión se acompaña de – nada como tener buenos colegas-,  Sir Tom Jones.

Aquí va la canción del día, en la columna musical The Cavern Club: el tema lleva mensaje.

8 de noviembre:

Srta.- Os recomiendo a todos, si estáis en Cádiz, la exposición de temporal Telares, del artista Aitor Saraiba, que se muestra en el Espacio de Creación Contemporánea (Ecco).

9 de noviembre:

Sr.- Sólo os digo una cosa: si no habéis visto la escena de American Pycho en la que suena este temazo de los Huey Lewis and the News, no os hacéis a la idea de lo que os estáis perdiendo en cuanto a grandes escenas del cine. Con monólogo musical incluido.

 

11 de noviembre:

Sr.- Cuanto daño hacen los lunes, y que desconsiderados fuimos la Srta. y yo que no os pinchamos algún buen tema para hacéroslo pasar con más facilidad. Bueno, por suerte lo peor de la semana ya ha pasado y ahora todo es cuesta abajo. Estamos a martes y mañana es el último día de la semana, porque el jueves es la antesala del viernes, y el viernes no es semana. Disfruten de lo que queda del día con un tema que yo considero de la Movida.

(¿Ves por qué hace falta que me des unas clases, Srta.?) (Sí, va con segundas)

 

13 de noviembre:

Sr.- ¿El miércoles decidimos guardar silencio? Nada más lejos de la realidad. La Srta. nos deleitó con un viaje de 19 canciones por la década de los 80, mostrándonos una realidad que nos es ajena, un sonido que parece haber quedado atrás y unos temas con letras que han pasado a la historia. Para los de nuestra quinta será un descubrimiento ávido, de no parar de empaparse con esa música desconocida. Para nuestros padres es un mensaje más claro: Sabemos que desmadrasteis en los 80. “La Movida Madrileña en 19 canciones“, sin duda lo mejor- por encima de los temas- son las fotos.

En otro orden de cosas: hoy es otro día y ponemos otra cosa. Un tema acústico muy correcto. Un sonido muy limpio. Una melodía bonita. A ver que os parece, el grupo está recién salido del horno para mí. Aquí llega a The Cavern Club: The Ships. Horas y horas al teléfono.

(Grabaron el álbum en el Puerto de Santamaría y eso me hizo pensar en la Srta.)

 

16 de noviembre:

Srta.- Pensaba el otro día en el revuelo social que causa cualquier noticia aunque su trascendencia sea cuestionable. Los jóvenes se movilizan, las personas hablan, piden ser escuchadas, reclaman los derechos que sienten coartados, se levantan, salen a la calle para compartir sus ideas con la gente, para hacerse notar en el mundo, llamados por un sentimiento de colectividad que se ha repetido a lo largo de la historia en muchas ocasiones. Pues bien, yo me pregunto, ¿hay gente que no tiene nada qué decir? ¿Dónde se esconden? ¿La gente que no tiene nada que decir quiere que hablen por ella? ¿Merece los respetos de los que están en primera línea en las manifestaciones? ¿Pierden libertades? ¿Viven peor? ¿Son herejes en una sociedad que no se calla y que no para de inventar medios para amplificar su voz, callando a otros? La sombra de los predicadores camufla a los que no tienen nada que decir. ¿Habría gente que no tenía nada que decir cuando se protestaba contra la guerra de Vietnam? ¿Habría gente que no tenía nada que decir en Mayo del 68? Claro, los que no tienen nada que decir no consiguieron nada, ¿pero, estaban allí? ¿Qué hacían? ¿Alguien más se pregunta qué hace la gente que no tiene nada que decir cuando todo el mundo grita? ¿Es un desvarío carente de sentido? ¿Que no tengan nada que decir significa que no piensan, que no están como deberían, que no sienten, que no se compadecen?

Pues no lo sé.

Hay una performance de Sharon Halles que se llama “Habla” en la que le da, a gente que de primeras no tiene nada que decir, un texto para que lo lea alto y claro en la calle. No sé si tiene algo que ver con esto, pero mi cerebro asocia.

17 y 18 de noviembre.

19 de noviembre

Sr.- Resulta que estos muchachos fueron los primeros en conseguir un millón de reproducciones en youtube, algo que hoy, por desgracia, se alcanza en un par de días con putas y barcos (para los que me llamen obsceno: esta es la denominación coloquial de un tipo de vio-clips de música pitbulera). Y así, entre culos de la Kardasian y música que triunfa por el cuerpo y no por su calidad: el mundo avanza hacia una regresión musical sin precedente. Por suerte, aunque no lo sepamos muchos, sigue habiendo grupos buenos y desconocidos que no tiran ni de putas ni de barcos (no tienen pasta para eso). Les ponen en Radio 3.

Linking park son actuales pero no por ello una bazofia. Mezcla perfecta del ayer y el presente; y ojalá que muestra del mañana.

25 de noviembre:

Srta.- El otro día viajaba en autobús a Madrid y a mi lado se sentó el hombre que, según me dijo, escribía las letras de las canciones a Andy y Lucas, por lo que sería una ocasión apropiada para poner uno de sus temas.

Pero no.

 27 de noviembre:

Srta.- ¡A MI MANERAAAAAAAAAAA! -próxima estación, Vodafone Sol-

29 de noviembre:

Srta.- «¿Te enfadaste cuando me escapé del taxi?» «Leo, fue una chiquillada, fue la cosa más histérica que he visto en mi vida.» «Perdóname.» «Naturalmente que te perdono, pero fue la cosa más histérica que he visto en mi vida, y todo el tiempo estás haciendo cosas así, cada vez peor, en realidad, ¡oh, al diablo todo!, vayamos a algún cine.» Por lo tanto, salimos, ella se ha puesto un impermeable pequeño, rojo, conmovedor, que yo no le había visto nunca, encima de los pantalones de pana negra, y sale a la calle con aire decidido, con su cabello negro y corto que le da un aspecto tan raro, como una… Como una persona de París; yo estoy vestido en cambio solamente con mis viejos pantalones de ex ferroviario y una camisa de trabajo sin camiseta.”

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Comentario

Trasnochada caballerosidad. Cinéfilo y melómano, estudiante de derecho en su tiempo libre. ☐ Bodrios infumables. ★ Típica película de domingo. ★★ Buenas películas, de las que aportan algo. ★★★ Obras maestras. Estas maravillas irrepetibles. ☞ Cinéfilos. ¿Te gusta el cine?

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