Todos estamos en crisis

Necesito escribir sobre la actualidad. Maldita actualidad. No solo es un tema el que se me viene a la cabeza, son muchos, muchísimos. Pero para ser honestos, más que temas, la realidad que hoy nos rodea son problemas.

Estamos en el siglo XXI, siglo en el que el postmodernismo acapara las características esenciales que mueve nuestra sociedad. Somos individualistas, narcisistas, egoístas. Así es como tristemente definiría la sociedad de nuestro siglo. Quizás sean pocos los que opinen esto, o poco son los que desean cambiarlo. La razón es que vivimos en una sociedad muy conformista, vaga y sin ganas de mejorar lo común. Éste es el gran problema.

No hace mucho tiempo, la inmensa corrupción de políticos y grandes empresarios ha salido a la luz. Al principio causó enfado, decepción y conmoción. Han pasado ya unos meses de esto, y parece que nos hemos olvidado.

Yo, personalmente, no me olvido.

Pero… ¿Qué es la corrupción? La corrupción es el acto de defraude, robo de dinero en todas sus formas, maneras y posibilidades. La corrupción es un mal vicio, y nos rodea.

Un duque más que forrado que sólo trabaja para defraudar, conseguir más de forma ilegal e incluso llegando a los límites de utilizar discapacitados de por medio. Un congreso de los diputados en lo que los sobres son un trending, o una afiliación sindical en la que no lo sobres, sino las sobrecomisiones son comunes. Esta es la España de la que tanto presumimos, la España de los ladrones.

Para esto, admitiremos que la crisis no sólo es económica, la crisis es más profunda, es una crisis de valores. Aún me pregunto cómo hemos podido permitir que ni un solo corrupto haya sido sancionado en la manera que se merece. ¿No nos damos cuenta de que juegan con nosotros? Abusan del poder que les concedemos y después se ríen de nuestras penas. Necesitamos un cambio en la estructura de valores. La honestidad ha desaparecido por completo, y somos el “hazmereir” europeo.

Por ello necesitamos un cambio. Cuando hablo de cambio no me refiero a una reparación de nuestras inclinaciones políticas. Me refiero a que todos nosotros, como ciudadanos, debemos comenzar a cerrar escándalos que salpican nuestra imagen como personas.

A veces pienso que estoy loca. Parece que solo una pequeña parte de nosotros reflexionamos sobre esto, y nos damos cuenta que son el abuso y la falsedad predomina nuestros días… Así que, de una manera u otra, intento que esta crítica que va dirigida a todos (incluyéndome) tenga alguna influencia por un instante.

Sin realizar cambios en nosotros mismos no vamos a ningún lado, así solo nos dirigiremos a lo que tanto criticamos. Y ya sabréis en que nos estamos convirtiendo, en hipócritas, en marionetas en manos de lo disfuncional.

 

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